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La bailarina británica y la invasión a Panamá

LONDRES

Era la primera bailarina de Gran Bretaña, un ídolo internacional de la danza, cuyas interpretaciones, al lado de Rudolf Nureyev en particular, extasiaban y deslumbraban a su público.

Sin embargo, también era una conspiradora junto con su esposo, quien buscaban el apoyo de Fidel Castro para derrocar al Gobierno de Panamá en 1959 en un complot, al que un funcionario británico llamó "altamente reprensible e irresponsable'', y otros equipararon con una ópera bufa en el mar, a bordo de su yate.

En términos generales, ya se sabía del episodio desde hacía algún tiempo, pero documentos secretos británicos desclasificados días atrás proporcionan revelaciones nuevas sobre la magnitud de los esfuerzos de la Dame Margot Fonteyn para apoyar a su esposo, el abogado, diplomático y periodista panameño Roberto Arias, en un intento por mar --y finalmente fallido-- para derrocar al Gobierno de su país con la ayuda de 125 revolucionarios cubanos.

"Me dio a entender que se había planeado una operación bastante grande, pero que había salido mal en el último momento'', comentó John Profumo, el ex ministro de gobierno de la Gran Bretaña, sobre la aventura de 1959.

Mark Dunton, un historiador de los Archivos Nacionales de Gran Bretaña, la dependencia que publicó los documentos, manifestó que la escala de la participación personal de Fonteyn no se conocía públicamente antes de que se dieran a conocer los documentos.

"Creemos que no mucho de esto era del dominio público, desde luego que ninguna información como la reacción diplomática a su comportamiento'', afirmó Dunton en una entrevista.

Cuando ocurrieron los hechos, Fonteyn, a la sazón con 39 años, había logrado tener una aclamación internacional notable como bailarina. Cuatro años antes, se había casado con Arias, un personaje polémico en la política de Panamá, quien entonces se convirtió en el embajador de su país en Gran Bretaña y lo fue por varios años.

En enero de 1959, ella y su marido visitaron a Castro, quien "había prometido ayudar a su esposo en su objetivo de derrocar al régimen existente en Panamá'', escribió Profumo en un memorando sobre la reunión, el cual estaba entre los cables, informes y otros documentos diplomáticos dados a conocer por los Archivos Nacionales.

En abril de ese año, ella y su esposo se hicieron a la mar en su yate Nola, para lo que describieron como un viaje de pesca. De hecho, según dejan muy claro los documentos, este viaje tenía el propósito de recoger hombres y armas para la intentona de invasión y golpe de Estado en Panamá.

Algo salió mal, no obstante, y Fonteyn regresó sin su marido a la Ciudad de Panamá, donde la encarcelaron por 24 horas. Sir Ian Henderson, el embajador británico, la visitó y escribió en un telegrama diplomático subsecuente y algo irascible que ella había tratado de hablar "en susurros de confabulación, a lo cual puse freno frente a la policía''.

"Ella sabía que su esposo traficaba armas, ella sabía que lo acompañaban rebeldes, y, en un momento dado, usó su yate como señuelo para alejar a las embarcaciones y los aviones gubernamentales de la dirección que tomaba su esposo'', escribió el embajador. "Su comportamiento ha sido altamente reprehensible e irresponsable hasta cierto grado''.

Tras su liberación, ella voló a Nueva York --donde su presencia se mantuvo oculta de las autoridades estadounidenses-- antes de retornar rápidamente a Londres, donde las imágenes en blanco y negro de la televisión de la época la muestran rodeada de reporteros y evadiendo remilgadamente sus preguntas.

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