“Buscaba a una hija y encontré a dos gracias a Facebook”
Lucinda Nunes, de origen portugués, terminó la búsqueda. A través de su cuenta en Facebook aseguró haber encontrado a su hija Angely Sofia Nunes Gouveia, extraviada en el deslave del estado Vargas. “Ella es mi hija. Me lo dice el corazón de madre”, afirmó.
Por casualidad, aseveró, hurgaba el pasado 4 de enero en las fotografías de su amiga sor Migdalia en la red social. “Vi a una muchacha igualita a mi hija. Llamé a mi hermano Carlos en Portugal y le dije que la agregara a Facebook. Él lo hizo y enseguida ella lo aceptó. Chatearon, la historia de Carla Ures (supuestamente Angely) coincidía con la de mi niña”, explicó Nunes.
Carla Ures, como fue identificada tras el deslave, estaba en una casa hogar en Artigas, en Caracas, y había agregado a las monjas como amigas en la red social. “Todavía me cuesta que me llamen Angely, no me acostumbro. Me pareció, al principio, que estaban jugando conmigo. Pero me vi en las fotos de niña y tenía mucha similitud”, contó Ures.
Observó una fotografía vestida con traje típico luso. Siguieron otras en el colegio y en la primera comunión. “Estoy igualita. No he cambiado”, expresó la joven.
Ella es menuda, cabellos lacios y negros, ojos de media luna, cejas pobladas, hoyuelos en las mejillas y piel muy blanca. “Es Angely Sofia Nunes Gouveia. Ése esa es mi hija”, ratifica Lucinda Nunes.
Pese a que aún espera el resultado de la prueba de ADN, la muchacha ya vive con su hija de dos años de edad en la casa de la familia Nunes de Gouveia, en Valencia, estado Carabobo. “El Tribunal Sexto de Menores de Edad concedió el permiso. Faltan algunas investigaciones, pero ya casi determinaron que se trata de Angely… Buscaba a una hija y encontré a dos gracias a Facebook”, explicó Lucinda.
Sergio Nunes, el hijo pequeño del matrimonio portugués, tiene una relación cercana con Ures. Él abrió la cuenta de Facebook de la mamá y auspició la creación de dos grupos para buscar a la hermana.
Y con Víctor, que sería el hermano mayor, desea estrechar vínculos. “Cuando desaparecí, dice Lucinda, tenía 10 años. O sea, ahora debo tener 21, pero en mis documentos aparezco como de 17 años de edad. Los psicólogos y psiquiatras me ayudarán a refrescar recuerdos y así llevarme mejor con el señor José (papá de la joven) y los demás”, expresó.
La joven habría sufrido perdida de memoria después de los sucesos de Vargas. “Yo no me acuerdo de nada antes de la tragedia”, explicó. Sus últimos 11 años de vida son resumidos entre el paso por albergues y experiencias en la calle: “Sé que fui a una casa hogar en Macaracuay, donde estuve 3 años. De allí me escapé con unas amigas y viví en las calles de Capuchinos. Me enamoré y quedé embarazada. El papá de mi bebé no quiso reconocerla y me reincorporé al albergue de menores de edad en Artigas. Ahora conozco a mi mamá”.
Piedras en el camino. A pocos días de la tragedia de Vargas, Nunes pensó que recuperaría a su hija. Marisabel Rodríguez, entonces primera dama y presidenta de la Fundación del Niño, apareció en alocución televisiva con varios infantes extraviados en el deslave. “Allí estaba Angely. Yo no la miré, pero muchos amigos lograron reconocerla. Marisabel estuvo con ella y otros niñitos. Decía que la niña no se acordaba de nada”, contó.
Lo primero fue acudir a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Conatel, para solicitar copia del video. Sin embargo, en la institución no supieron ofrecer respuestas.
“Hubo piedras atravesadas en mi camino para encontrar a Angely… Mucha gente me dio la espalda, no creían que estuviera viva mi hija”, afirmó.
Los carteles con la fotografía de Nunes Gouveia, en vestido de comunión, fueron difundidos. “Pasaban los años y yo me sentía mal. Perdí todo. Pasé peligro, pero me acompañaba mi esposo José y Dios”, dijo la madre.
Lucinda Nunes viajó en 2001 a Portugal. Su visita coincidió con la del presidente Hugo Chávez. Recordó que en una estrecha calle de Funchal, en el país luso, logró conversar con el jefe del Estado. “Me trató bien. Dijo que estaban investigando el caso y ayudarían a hallarla”, aseveró.
Sin embargo, la oficina de la PTJ que se debía encargar de los desaparecidos se disolvió ese año. Cuando la mujer comenzó a perder las esperanzas, halló a una niña que se extravió en El Piache de Catia La Mar, y permaneció en la Guardia Nacional. Creyó que era Angely Nunes, pero los exámenes de ADN demostraron lo contrario. “Yo no dejé que la gente me desanimara. Seguí buscando a mi hija, aunque tenía mucha tristeza en mi corazón”.
Los planes de Nunes cambiaron con el reencuentro. Volverá a celebrar su cumpleaños, Navidades y otras festividades.
Para ella, simplemente, “Dios siempre da respuestas”.
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