EDITORIAL: La casa incendiada
Publicado por Velveth
La administración de William Lantigua desde su primer día de trabajo, ha confrontado los más disímiles obstáculos para su normal desenvolvimiento.
El vendaval que ha zarandeado la alcaldía de la ciudad de Lawrence, en Massachusetts, va desde el despido del Superintendente Escolar hasta el apoyo a un hijo del subjefe de la policía, acusado de algunos delitos.
El nuevo viento que arremete contra la posición del alcalde viene de la más alta instancia, pues es el propio Jefe Interino de Bomberos, el renunciante Brian Murphy, quien acusa a nuestro alcalde de obstaculizar la labor de servicios de ese importante departamento.
En la más reciente reunión del Concejo Municipal de Lawrence, se aprobó con votación de 6-2, la moción de remover la posición del Jefe de Bomberos y aunque aún está pendiente de ser aprobada por la Legislatura Estatal, todo indica que será eliminada la posición y que los problemas continuarán.
Las acusaciones mutuas que se lanzan el alcalde y el Jefe de Bomberos, no hacen más que mostrar la temperatura ambiental que se respira en la alcaldía de Lawrence y –estas confrontaciones–, son sufridas por los munícipes de la ciudad, que además de pagar los salarios de estos funcionarios, no son responsables de los problemas internos de ambos incumbentes.
Aunque en la mayoría de los municipios del Estado de Massachussets no existe la protección del Servicio Civil para el Jefe de Bomberos, el sector que no apoya al alcalde argumenta –por lo bajo– que se quiere colocar en esa posición a un aliado político del ejecutivo municipal y no a un servidor público simplemente.
El hecho de que la moción no fuera apoyada unánimemente indica que en por lo menos dos de los concejales existe la convicción de una de dos, el Jefe de Bomberos ha cumplido con sus funciones, o no confían en la escogencia que se haga en el cambio. Eso debiera de llamar a armonizar los argumentos encontrados entre las partes.
En ese mismo orden, se ha dado a conocer la buena nueva de que el Departamento de Seguridad Nacional ha donado algo más de 6 millones y medio de dólares para ser utilizados en la reposición de los bomberos despedidos por la alcaldía y para la contratación de nuevos miembros de esa institución. Aunque esa cantidad es de gran ayuda, no creemos que resuelva los problemas existentes, pues el mal de fondo que aqueja a nuestras instituciones viene de mucho tiempo atrás, cuando no existía la crisis actual.
Como un refrigerante, en medio del calor de la confrontación, debe dejarse establecido que lo mejor es casi siempre enemigo de lo bueno. Es decir, muchos por hacer lo mejor, no hacen lo bueno y terminan en la inercia.
Lo ideal hubiera sido que la democracia –con sus viejas reglas–, armonizara las posiciones encontradas entre dos funcionarios de tan alta jerarquía, no obstante, parece demasiado tarde, porque la casa ha sido incendiada y, con ella, también los puentes.
Sin embargo, como el Concejo con su aprobación ha decidido la suerte del Jefe de Bomberos, los munícipes aspiramos a que si no se hizo lo mejor, se haga lo bueno y que las próximas decisiones del alcalde y del Concejo, no sean un reflejo de la voluntad política de los dirigentes, sino orientadas a conseguir las metas de la comunidad, que fue quien al elegirlos, les dio el poder de hablar por todos nosotros.
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