La Costa Norte Radio

Sacudirlo, Sólo un poquito

La moneda china. Hasta ahora la reforma cambiaria de China ha sido una decepción.
 
 Aun mientras el yuan se aferra al dólar, está siendo acicalado para jugar un papel mucho más grande en el mundo.
"Adoptar un régimen cambiario más flexible favorece los intereses a largo plazo de China ya que los beneficios...exceden con mucho el costo de reorganizar industrias y de eliminar capacidades obsoletas". Este es el tipo de cosas que Tim Geithner, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, le podría decir a su contraparte en Beijing como parte del diálogo estratégico y económico entre los dos países. Pero es en realidad una cita de Hu Xiaolian, subgobernador del People's Bank of China (PBOC), el banco central del país.

En una serie de discursos el mes pasado, Hu argumentaba que un tasa de cambio más libre libera la política monetaria china; estimula la innovación en las industrias chinas de exportación, y canaliza las inversiones hacia su sector de servicios, donde se encontrarán muchos de los nuevos trabajos en China. La decisión de China el 19 de junio de flexibilizar su moneda fue por lo tanto una "movida importante".

Pero en los dos meses siguientes, el yuan apenas se ha movido (ver el gráfico). Sobre una base ponderada de acuerdo al comercio exterior, es 2.3% más débil de lo que era el 18 de junio. El mes pasado China tuvo el mayor superávit comercial desde enero de 2009. La brecha entre la filosofía del Banco Central y su práctica destacan las divisiones en la formulación de políticas económicas en China. El POBC administra la política cambiaria del país, pero no la establece. Esa responsabilidad recae en el Consejo de Estado, el gabinete chino.

El diálogo estratégico y económico entre estos dos organismos será el que finalmente decida la suerte del yuan. Aun mientras el yuan se aferra al dólar, está siendo acicalado para jugar un papel mucho más grande en el mundo. Esta semana el PBOC dijo que parte del yuan retenido en el exterior por corredores y bancos centrales extranjeros podría ser invertido en el mercado de bonos en China. Ese país podría estar tratando de crear un nicho para el yuan como la "moneda de cambio regional", cree GaveKal Dragonomics, una consultora. Eso incrementaría la utilidad del yuan fuera de sus fronteras e incluso aumentar su valor, si China lo permite.

La brecha entre la

filosofía del Banco

Central y su práctica

destacan las divisiones

en la formulación

de políticas económicas

en China. El POBC

administra la política

cambiaria del país, pero

no la establece.

Esa responsabilidad

recae en el Consejo de

Estado, el gabinete chino.

© 2010 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved. De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com


De Diario Libre
Facilitado por Blogger