La Costa Norte Radio

PUERTO PLATA, PROVINCIA EN DECADENCIA

Memorias venerandas de otros días, soberbios monumentos, del pasado esplendor reliquias frías, donde el arte vertió sus fantasías, donde el alma expresó sus pensamientos.
 
Al veros ¡ay! con rapidez que pasma por la angustiada mente que sueña con la gloria y se entusiasma la bella historia de otra edad luciente.

(Salomé Ureña)

 Puerto Plata, ciudad atlántica otrora meca del turismo en la República Dominicana, cuna de artistas, escritores, pintores, poetas, historiadores, músicos, políticos, patriotas ...y más. La “Novia del Atlántico”, cuyo puerto por muchos años fue el principal del país. 

 Puerto Plata, sigue con “su montaña orlada de plata”, como diría el maestro Lockward, pero ya “no es la misma”.

 El ensordecedor ruido de los aviones despegando y aterrizando en el aeropuerto Gregorio Luperón, ha desaparecido, anunciado con ello que los antiguos “hoteles” ahora son viejas casonas abandonadas que ya no reciben turistas.

 Un turista caminando por las calles de Puerto Plata es una especie en extinción. Ese malecón lleno de extranjeros, el niño con un burro decorado con flores, las uvas de playa ofrecidas a los turistas a cambio de “un dólar”....es sólo una figura en la memoria de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado.

 Los grandes cruceros atracados en el puerto turístico puertoplateño solo quedan en fotos.

 Los ingenios Amistad y Montelllano, hoy son viejas reliquias; escombros del huracán neoliberal implementado por Leonel Fernández, que dio al traste con la desaparición de la industria azucarera.

 La pujante pequeña industria láctea de la provincia va camino a desaparecer. La marca ciudad de lácteos, Productos Sosua, ya no es manejada por las familias tradicionales judeo-dominicanas.

 Ya ni el ruido de los “moto-taxi” se oye en las calles de sus ciudades. La crisis golpea duro a la que una vez fue unan provincia pujante. 

 Los grandes casas exportadoras de productos primarios también desaparecieron; es que una provincia  donde ya casi no se produce nada, tampoco puede exportar.

 Esa Puerto Plata que Luperón, aunque de manera muy efímera convirtió en “capital”, es solo ruina del pasado.

 Su arquitectura victoria hoy está desecha. El “centro histórico” literalmente no existe. Las tiendas de regalos copadas de turistas solo forman parte de los que coleccionan postales (¿se coleccionan postales todavía?. Los viejos templos protestantes, han sido sustituidos por otros más “modernos”. Los edificios de las Logias van cayendo uno a uno.

 Puerto Plata ya no tiene cine, el legendario “Cine Roma” ahora es un templo que da cabida a una iglesia de mafiosos brasileños (Pare de Sufrir). 

 Los “mercados”, tanto el viejo como el nuevo, son dos perfectas pocilgas, y el de productores de Inespre prácticamente no existe.

 Puerto Plata es una provincia sin carreteras, basta decir que sus dos “principales” vías que la comunican con Santiago, son algo menos que caminos vecinales.

 Sus principales ríos van en decadencia, como todo en la provincia; Camú, Yásica, Muñoz, San Marcos, Bajabonico...van muriendo como muere todo un pueblo.

 Las instalaciones deportivas por falta de mantenimiento también mueren. El Estadio José Briceño solo es estadio de nombre; ahora es una vieja mole de cemento, sin luz, sin instalaciones sanitarias, sin pintar, terreno en muy malas condiciones...y lo poco que le queda paulatinamente se lo han estado robando. Del “Complejo Deportivo Gregorio Luperón”, nada más sirve el Techado para Baloncesto Fabio Rafael González (y eso, gracias a que hay Liga Nacional de Baloncesto).

 La “seguridad” uno de los pocos activos que quedaban en Puerto Plata también se ha perdido.

 No es que se me haya pegado el pesimismo de José Ramón López, ni que me niegue al cambio. Es verdad que las sociedades tiene que cambiar, pero a mejor no a peor como lo hace Puerto Plata. 

 Tomo las palabras prestadas al poeta de la otra costa de la isla y termino diciendo:

Patria... y en la amplia bandeja del recuerdo,  dos o tres casi ciudades,  luego,  un paisaje movedizo,  visto desde un auto veloz: empalizadas bajas y altos matorrales,  las casas agobiadas por el peso de los años y la miseria,  la triste sonrisa de las flores  que salpican de vivos carmesíes  las diminutas sendas... (Héctor Inchastegui Cabral). 

 Algo menos que ese retrato del poeta es Puerto Plata.
 Por: Artículo Invitado
puertoplatadigital@gmail.com


 (Fuente: José Heriberto Almonte, economista de 7dias.com.do).
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