Apertura del Pacífico
El primer ministro de Japón Yoshihiko Noda habla durante la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC).
Acuerdos de Libre Comercio. Japón, la tercera economía más grande del mundo, anunció su intención de unirse a los Estados Unidos y a otros países para negociar el nuevo estándar oro del libre comercio.
La mayoría de los estadounidenses no han oído hablar de la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), un área de libre comercio de países repartidos alrededor del Océano Pacífico. Lo oirán muy pronto. Este fin de semana de repente surgió la iniciativa de liberalización comercial más prometedora desde la Ronda de Doha de conversaciones mundiales sobre el comercio que estaban estancadas desde el 2008. El 11 de noviembre, Japón, la tercera economía más grande del mundo, anunció su intención de unirse a los Estados Unidos y a otros ocho países para negociar lo que sus defensores esperan surgirá como el nuevo estándar oro del libre comercio en la zona económica más dinámica del mundo. Reuters informa que si se aprueba el acuerdo entre los diez países, cubrirá un mercado 40% más grande que la Unión Europea. La noticia fue electrizante para la cumbre de los Países Exportadores de Asia-Pacífico (APEC) reunida en Honolulu este fin de semana. El Presidente Barack Obama, quien funge como anfitrión de la cumbre, espera que el TPP sea la piedra angular de un área grande de libre comercio de APEC. Con la eurozona en problemas, eso trasladaría aún más el centro de gravedad económico del océano Atlántico al Pacífico.
Hay muchas razones para celebrar. Después de haber ocupado la posición de primer ministro por menos de tres meses, Yoshihiko Noda, el primer ministro de Japón, ha tomado una de las decisiones políticas más audaces en años, que podría resultar en una reacción en cadena de reformas de la moribunda economía nacional. Su decisión podría estimular a otras grandes economías, tales como el Canadá, a renovar esfuerzos para unirse a las conversaciones que actualmente incluyen Estados Unidos, Australia, Brunei, Chile, Malasia, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam. Si los Estados Unidos y Japón logran llegar a este acuerdo, el TPP podría desafiar los intentos de China de su propio esfuerzo de libre comercio en la región, que gira en torno a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), Corea del Sur y Japón, en lugar de la Cuenca del Pacífico. Al unirse a Estados Unidos, Japón también espera influenciar los estándares tecnológicos mundiales en industrias tales como automóviles eléctricos y energía limpia, en lugar de permitir que sean fuertemente influenciados por China.
Entretanto hay enormes dificultades que vencer. La decisión de Noda fue demorada un día debido al nivel de oposición a la liberalización comercial dentro de su propio Partido Democrático de Japón (DPJ), sin mencionar a la oposición. Sus ambiciones están amenazadas por el lobby agrícola, que es enormemente poderoso políticamente, aunque de importancia económica insignificante. Al anunciar el acuerdo, él quiso aplacar la sensibilidad de su propio partido, declarando que él "protegería firmemente el sistema médico de clase mundial de Japón, la cultura tradicional japonesa y sus bellas aldeas agrícolas". Este tipo de discurso es probable que tenga un eco ominoso en Honolulu; los otros nueve países del TPP tendrán algunas reservas para permitir que Japón se una a la cumbre. Ron Kirk, el Representante de Comercio de los Estados Unidos, mientras le da la bienvenida a la participación del Japón, estableció las preocupaciones de los Estados Unidos en el sentido de que Japón debe estar preparado para disminuir los obstáculos a la competencia en la agricultura, servicios y manufactura, al igual que las barreras no arancelarias. Congresistas de los estados que fabrican vehículos, tales como Michigan, han exhortado al gobierno de Obama a ser cautelosos en dar la bienvenida a Japón. Ford, el fabricante de vehículos, describe el Japón como "el país más proteccionista del mundo", que exporta 200 carros a los Estados Unidos por cada uno que es enviado al Japón. Los rancheros de Montana también se quejan de las barreras sanitarias a las importaciones de carne de res estadounidense.
Muchos de los países más pequeños del TPP, acogen la participación de Japón por el acceso que les daría a un segundo mercado gigantesco, junto al de Estados Unidos. Pero ellos también están preocupados de que Japón trate de diluir las expectativas del tratado, que son la libre circulación de casi todo excepto mano de obra. También les preocupa que el incluir a Japón demorará las negociaciones que, después de ocho rondas a la fecha, esperaban que fueran completadas el próximo año. Hasta que Noda no tenga un sólido apoyo de su propio partido, o más amplio del pueblo japonés, tendrán también preocupaciones válidas sobre su habilidad para negociar de buena fe. Intencionadamente, él ha mantenido la posibilidad de que Japón podría retirarse de las conversaciones si no le gusta la dirección que estas tomen. Esto por supuesto sería anatema para el resto de los países del TPP.
Según Meredith Broadbent del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, D.C., existe una "ventana fortuita" para que Japón se una a las conversaciones en este momento. Ella no cree que los estadounidenses estén inclinados a concentrar su atención en temas comerciales durante la campaña presidencial en el 2012. Después de las elecciones, quien gane podría obtener el apoyo para un acuerdo con el TPP. Sin embargo, el comercio con Japón por largo tiempo ha sido manzana de discordia en los Estados Unidos; algunos de sus mejores negociadores comerciales iniciaron su carrera luchando por tener acceso a los mercados japoneses en los años de 1980. La participación del Japón en las conversaciones del TPP podría empujarlo hacia arriba en la agenda política de los Estados Unidos, inútilmente.
Entretanto, en Japón, su decisión casi inevitablemente definirá su labor como primer ministro, incluso mientras él lucha con otros asuntos de enorme importancia, como son resolver las secuelas del tsunami y el desastre nuclear de marzo. No está claro si él tiene la fuerza política para lograrlo, pero por lo menos debe ser elogiado por tratar. El 11 de noviembre, antes de tomar su decisión, académicos estadounidenses, entre ellos Broadbent, hablaron en un panel en Tokio denominado: "Como Japón Puede Sobrevivir al Siglo XXI". A grandes rasgos, ellos consideraron que la mejor opción para optimismo residía en la posibilidad de unirse al TPP. Si Noda lo logra, será una buena noticia para las reformas en Japón y para la economía mundial. En estos momentos eso es algo que todos necesitamos con urgencia.
© 2011 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.
De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
La mayoría de los estadounidenses no han oído hablar de la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), un área de libre comercio de países repartidos alrededor del Océano Pacífico. Lo oirán muy pronto. Este fin de semana de repente surgió la iniciativa de liberalización comercial más prometedora desde la Ronda de Doha de conversaciones mundiales sobre el comercio que estaban estancadas desde el 2008. El 11 de noviembre, Japón, la tercera economía más grande del mundo, anunció su intención de unirse a los Estados Unidos y a otros ocho países para negociar lo que sus defensores esperan surgirá como el nuevo estándar oro del libre comercio en la zona económica más dinámica del mundo. Reuters informa que si se aprueba el acuerdo entre los diez países, cubrirá un mercado 40% más grande que la Unión Europea. La noticia fue electrizante para la cumbre de los Países Exportadores de Asia-Pacífico (APEC) reunida en Honolulu este fin de semana. El Presidente Barack Obama, quien funge como anfitrión de la cumbre, espera que el TPP sea la piedra angular de un área grande de libre comercio de APEC. Con la eurozona en problemas, eso trasladaría aún más el centro de gravedad económico del océano Atlántico al Pacífico.
Hay muchas razones para celebrar. Después de haber ocupado la posición de primer ministro por menos de tres meses, Yoshihiko Noda, el primer ministro de Japón, ha tomado una de las decisiones políticas más audaces en años, que podría resultar en una reacción en cadena de reformas de la moribunda economía nacional. Su decisión podría estimular a otras grandes economías, tales como el Canadá, a renovar esfuerzos para unirse a las conversaciones que actualmente incluyen Estados Unidos, Australia, Brunei, Chile, Malasia, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam. Si los Estados Unidos y Japón logran llegar a este acuerdo, el TPP podría desafiar los intentos de China de su propio esfuerzo de libre comercio en la región, que gira en torno a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), Corea del Sur y Japón, en lugar de la Cuenca del Pacífico. Al unirse a Estados Unidos, Japón también espera influenciar los estándares tecnológicos mundiales en industrias tales como automóviles eléctricos y energía limpia, en lugar de permitir que sean fuertemente influenciados por China.
Entretanto hay enormes dificultades que vencer. La decisión de Noda fue demorada un día debido al nivel de oposición a la liberalización comercial dentro de su propio Partido Democrático de Japón (DPJ), sin mencionar a la oposición. Sus ambiciones están amenazadas por el lobby agrícola, que es enormemente poderoso políticamente, aunque de importancia económica insignificante. Al anunciar el acuerdo, él quiso aplacar la sensibilidad de su propio partido, declarando que él "protegería firmemente el sistema médico de clase mundial de Japón, la cultura tradicional japonesa y sus bellas aldeas agrícolas". Este tipo de discurso es probable que tenga un eco ominoso en Honolulu; los otros nueve países del TPP tendrán algunas reservas para permitir que Japón se una a la cumbre. Ron Kirk, el Representante de Comercio de los Estados Unidos, mientras le da la bienvenida a la participación del Japón, estableció las preocupaciones de los Estados Unidos en el sentido de que Japón debe estar preparado para disminuir los obstáculos a la competencia en la agricultura, servicios y manufactura, al igual que las barreras no arancelarias. Congresistas de los estados que fabrican vehículos, tales como Michigan, han exhortado al gobierno de Obama a ser cautelosos en dar la bienvenida a Japón. Ford, el fabricante de vehículos, describe el Japón como "el país más proteccionista del mundo", que exporta 200 carros a los Estados Unidos por cada uno que es enviado al Japón. Los rancheros de Montana también se quejan de las barreras sanitarias a las importaciones de carne de res estadounidense.
Muchos de los países más pequeños del TPP, acogen la participación de Japón por el acceso que les daría a un segundo mercado gigantesco, junto al de Estados Unidos. Pero ellos también están preocupados de que Japón trate de diluir las expectativas del tratado, que son la libre circulación de casi todo excepto mano de obra. También les preocupa que el incluir a Japón demorará las negociaciones que, después de ocho rondas a la fecha, esperaban que fueran completadas el próximo año. Hasta que Noda no tenga un sólido apoyo de su propio partido, o más amplio del pueblo japonés, tendrán también preocupaciones válidas sobre su habilidad para negociar de buena fe. Intencionadamente, él ha mantenido la posibilidad de que Japón podría retirarse de las conversaciones si no le gusta la dirección que estas tomen. Esto por supuesto sería anatema para el resto de los países del TPP.
Según Meredith Broadbent del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, D.C., existe una "ventana fortuita" para que Japón se una a las conversaciones en este momento. Ella no cree que los estadounidenses estén inclinados a concentrar su atención en temas comerciales durante la campaña presidencial en el 2012. Después de las elecciones, quien gane podría obtener el apoyo para un acuerdo con el TPP. Sin embargo, el comercio con Japón por largo tiempo ha sido manzana de discordia en los Estados Unidos; algunos de sus mejores negociadores comerciales iniciaron su carrera luchando por tener acceso a los mercados japoneses en los años de 1980. La participación del Japón en las conversaciones del TPP podría empujarlo hacia arriba en la agenda política de los Estados Unidos, inútilmente.
Entretanto, en Japón, su decisión casi inevitablemente definirá su labor como primer ministro, incluso mientras él lucha con otros asuntos de enorme importancia, como son resolver las secuelas del tsunami y el desastre nuclear de marzo. No está claro si él tiene la fuerza política para lograrlo, pero por lo menos debe ser elogiado por tratar. El 11 de noviembre, antes de tomar su decisión, académicos estadounidenses, entre ellos Broadbent, hablaron en un panel en Tokio denominado: "Como Japón Puede Sobrevivir al Siglo XXI". A grandes rasgos, ellos consideraron que la mejor opción para optimismo residía en la posibilidad de unirse al TPP. Si Noda lo logra, será una buena noticia para las reformas en Japón y para la economía mundial. En estos momentos eso es algo que todos necesitamos con urgencia.
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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com
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