Un dominicano en misión naval EE.UU.
Realizarán prácticas e intercambio con las Fuerzas dominicanas en el club de la Marina
El buque HSV-2 Swift estará en el país tres semanas.
SD. "¡Papi saluda a tu hijo!", gritó el sargento mayor dominicano Garibaldi Pérez de la Armada Naval de los Estados Unidos, a su padre Eleodoro Pérez, quien le espera en tierra. Garibaldi acompaña al buque naval estadounidense Swift HSV-2, que se encuentra en el país desde el pasado domingo en ejercicios de cooperación y entrenamiento con la Marina de Guerra y miembros de la Fuerza Aérea.
Garibaldi, 34 años, criado en Villa Duarte, no visitaba el país desde que tenía 18 años, cuando partió a los Estados Unidos. Se hizo marino a los 24 años y dice que se siente feliz de acompañar a la Armada Naval a un intercambio en el país.
El sargento no parpadea para admitir "lo que más extraño del país es la fritura: los yaniqueques".
El comandante de la misión, Garry Wright, aseguró que el buque está en el país para entrenamiento militar, intercambio de conocimientos con las fuerzas locales y ayuda comunitaria.
La nave, Swift HSV-2, un catamarán de unos 96 metros de largo, similar al de un campo de fútbol, viaja a más de 60 kilómetros por hora, 40 nudos en términos náuticos.
El buque estará en el país por tres semanas. Los obreros de la unidad de construcción de la misión trabajarán en la renovación de la escuela Rafaela Santaella, del Café de Herrera y donará unas 64 mil unidades de raciones de alimentos, equipos médicos, 108 sillas de ruedas, y 14 escritorios de escuela.
Garibaldi, 34 años, criado en Villa Duarte, no visitaba el país desde que tenía 18 años, cuando partió a los Estados Unidos. Se hizo marino a los 24 años y dice que se siente feliz de acompañar a la Armada Naval a un intercambio en el país.
El sargento no parpadea para admitir "lo que más extraño del país es la fritura: los yaniqueques".
El comandante de la misión, Garry Wright, aseguró que el buque está en el país para entrenamiento militar, intercambio de conocimientos con las fuerzas locales y ayuda comunitaria.
La nave, Swift HSV-2, un catamarán de unos 96 metros de largo, similar al de un campo de fútbol, viaja a más de 60 kilómetros por hora, 40 nudos en términos náuticos.
El buque estará en el país por tres semanas. Los obreros de la unidad de construcción de la misión trabajarán en la renovación de la escuela Rafaela Santaella, del Café de Herrera y donará unas 64 mil unidades de raciones de alimentos, equipos médicos, 108 sillas de ruedas, y 14 escritorios de escuela.
De OMAR SANTANA
diariolibre.com