CRECE INVERSIÓN ESPAÑOLA TURISMO DOMINICANO
ESPAÑA:-Los sectores turísticos e inmobiliarios han sido y son aún los dos pilares tradicionales de la inversión de España en la República Dominicana; pero el país, sin renunciar a seguir modernizando un turismo que es clave para su economía, busca ahora una mayor diversificación y aspira que el capital español comience a fluir hacia otras actividades. |
Un paso ya se ha dado, con los compromisos alcanzados en energías renovables, especialmente en eólica y biocombustibles. Además de los proyectos para desarrollar energías alternativas, que comparten Gobierno y sector turístico del país, República Dominicana ha comenzado a alentar e impulsar otros sectores de vanguardia, como las telecomunicaciones y las tecnologías de la comunicación, lo que motiva un renovado interés de los inversores extranjeros por la isla. Aunque desde 2008, y debido a la crisis global, la inversión española en la nación caribeña se ha reducido, República Dominicana sigue siendo un destino importante para las empresas españolas. De hecho, España sigue situándose en los primeros puestos en cuanto a inversión en el país: el segundo si se toma en cuenta el período 2000-2010 y el cuarto si nos atenemos al último lustro, en el que llegada de capital hispano al país ha aflojado al mismo tiempo que ha crecido la presencia de otros competidores en inversión, como México. Eso sí, España cuya inversión acumulada en los últimos años oscila entre los 3.500 millones y los 4.000 millones de dólares, según fuentes dominicanas, mantiene su condición de primer inversor en el sector turístico. El presidente dominicano, Leonel Fernández, es el principal abanderado de la captación de capital español y no desaprovecha ocasión para mostrar el interés de su país por ampliar la ya sólida representación empresarial de nuestro país en República Dominicana. Este mismo junio, en su última visita a España, Fernández, acompañado del ministro de Hacienda, Vicente Bengoa, volvió a hacer hincapié en la importancia clave que su Gobierno concede a atraer más inversiones hispanas y recalcó su propósito de diversificar éstas, facilitando el establecimiento de más compañías en nuevos sectores. La idea básica de Santo Domingo es la de captar nuevas entradas de capital para segmentos económicos punteros como los de energías renovables, logística, tecnologías de la comunicación y telecomunicaciones, campos que pueden resultar muy interesantes para las firmas españolas, al mismo tiempo que fortalece la inversión en sectores tradicionales fundamentales como el turismo, el financiero, el inmobiliario y el industrial. Para espolear esta nueva ola de inversiones, República Dominicana cuenta con el acuerdo de libre comercio con EEUU y Centroamérica (el denominado DR-CAFTA), en vigor desde 2007, que permite al país ofrecerse a las compañías que se instalen en su suelo como trampolín hacia esos destinos. Asimismo, cuenta con otro tratado que beneficia los intercambios comerciales e inversores con España, el Acuerdo de Asociación Económica entre la UE y los países del Cariforum, pacto que fija un nuevo marco de relación comercial y de inversiones y establece importantes reducciones arancelarias. IMPOSICIÓN Cabe remarcar, además, que el interés por una mayor diversificación de la inversión española en República Dominicana no es sólo dominicano: las compañías hispanas quieren ampliar horizontes y ya hay varios proyectos en marcha en tecnología de la información. A mediados de junio, durante la última estancia del presidente dominicano en España, los empresarios españoles mostraron su interés por participar en esos nuevos sectores y aprovechar los pactos de libre comercio del país que el país ha rubricado con Centroamérica, EEUU y la UE, así como con el que la isla caribeña negocia actualmente con Chile. Trascendente para impulsar la inversión hispana fue el compromiso para evitar la doble tributación fiscal de las empresas, que España y República Dominicana firmaron en 2009 con ocasión de un anterior viaje de Fernández a nuestro país. El acuerdo colmó una vieja aspiración, ya que los empresarios españoles venían reclamando desde 2006 al Gobierno de Leonel Fernández más seguridad jurídica y estabilidad institucional en el país caribeño con el objetivo de crear un buen clima que permitiera seguir aumentando las inversiones en la isla. Con todo, y pese a que el pacto viene facilitando desde entonces la instalación de empresas españolas, al aportar más transparencia y seguridad, algunos de los problemas que afronta la inversión en el país no han desaparecido. Según el ICEX y las Cámaras de Comercio, los inversores de nuestro país siguen afrontando algunos inconvenientes derivados de cierta inseguridad jurídica, en particular en lo tocante a contratos de obra pública (tanto por retiradas de contratos como por acumulaciones de impagos). Otras dificultades frecuentes denunciadas se refieren a la invalidez documental y otros problemas de registro del suelo e inmuebles, así como a conflictos con los subcontratistas. No obstante, estos contratiempos no han desalentado el interés de las empresas españolas por República Dominicana, un país donde la inversión extranjera recibe el mismo tratamiento que la inversión local y se beneficia de las leyes que incentivan el establecimiento empresarial en zonas francas y sector turístico. El turismo sigue siendo el rey De momento, y pese al empeño de Santo Domingo por diversificar los sectores de destino del nuevo capital español, el turismo sigue siendo el rey. Las inversiones hispanas en hoteles, complejos y resorts siguen creciendo a buen ritmo, entre otras cosas porque resultan interesantes y rentables para las firmas y porque República Dominicana no quiere ni puede quedarse atrás en la modernización y atracción de capital para ese sector. Santo Domingo es consciente de que el turismo fue el motor que hizo posible que el país creciera casi el 8% en 2010 (se rebasaron los 4 millones de turistas) y que la nación saliera de la crisis financiera mundial relativamente indemne: se trata de la actividad que más divisas genera y la que más inversiones y empleo produce. En este sector clave casi el 80% de las inversiones son españolas y compañías aéreas como Iberia y Air Europa desempeñan un rol fundamental. Hasta fines de los 70, la mayor parte de la inversión española en el país se centraba en los sectores industrial y comercial, con una gran presencia de empresas de alimentación, ferretería y textil, pero a inicios de los 80 comenzó el desembarco masivo de empresas del sector turístico españolas, con Barceló a la cabeza, y su instalación en Punta Cana y la zona de Bávaro (este), Santo Domingo, Puerto Plata (norte) y Samaná (nordeste). Desde entonces, el peso de España en el turismo dominicano ha sido demoledor y ha empequeñecido el interés de nuestras firmas por otros sectores hasta ahora. De hecho, el 70% de los hoteles del país son de inversión española, muchos otros son operados por cadenas hoteleras españolas y el modelo de todo incluido instaurado por las firmas hispanas en República Dominicana ha sido el gran pulmón de la isla. Entre las empresas españolas del sector turístico con presencia en República Dominicana están Barceló, Riu, Sol Meliá, Iberostar, Globalia, Sirenis, Bahía Príncipe, Club Caribe, Fiesta Hotels, H10 Hotels, Majestic, Catalonia, Hotetur, Occidental, Princess Hotels, Altabella, Travelplan y Soltour, además de las compañías aéreas Air Europa e Iberia. No obstante, y a pesar del predominio abrumador del sector turístico (básicamente complejos hoteleros), en la actualidad la inversión española se ha extendido a nuevos segmentos de actividad, manteniendo al mismo tiempo su tradicional presencia en los sectores financiero (Banco de Sabadell, Banco de Santander, Banesto, Caja Asturias, Caja de Ahorros del Mediterráneo y Mapfre están establecidos allí) e inmobiliario (fundamentalmente torres de apartamentos en Santo Domingo). Pese a la retirada forzosa del país hace varios años de las empresas inversoras en distribución eléctrica y gestión de residuos sólidos, España mantiene también peso en generación eléctrica (tres centrales diesel) y comienza a introducirse en las energías alternativas. No son los únicos sectores En República Dominicana están implantadas firmas que representan un amplio espectro de actividades, desde Ferrovial-Agroman, Aenor, Zara, Avansi, Cener, Auding, La Unión, CIRSA, Elecnor y Eulen, a compañías como Orpheus, Fluitecnik, GMG, Getinsa, Elsamex, San José, Santillana, Barceló Export Import, Hospiten, Pérez & CIA y SISG, pasando por Telvent, Dexiberica, Dixa, Inarsa, Inmobiliaria Aneto, Inocsa, Irritec, Normon, Multitrans, Painsa, Proquimia, Sapemi, Sigma Dos, Tecmasa, Tecnoamerica, Tecsol, Urbaenergia y Vima. En total, un centenar largo de compañías. Energías renovables En 2009, durante la anterior visita de Leonel Fernández a España, se dio un paso decisivo en el camino de diversificar más las inversiones y entrar en nuevos segmentos, al dar ambos países su pleno apoyo a inversiones de empresas españolas de energías renovables como complemento a la fuerte presencia hispana en turismo. Tanto Fernández como el presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, confirmaron entonces la existencia de dos proyectos, uno de energía eólica, a cargo de la empresa gallega Inveravante, y otro de biocombustibles. La primera pica en el sector dominicano de las energías renovables la constituye la instalación de dos parques eólicos (campo en el que la industria española es puntera) que aportarán 100 megavatios al sistema eléctrico del país, necesitado de más potencia y capacidad. Además de esos parques, situados en Peravia y Montecristi, con un coste de 132,2 millones de euros, también hay participación española en un proyecto eólico que se ejecuta en Pedernales: aunque las firmas responsables pertenecen al grupo Basic Energy, la firma que construyó e instala los molinos de viento y que se encargará de dar mantenimiento dos años es Vestas. República Dominicana, que se decanta por la energía eólica, negocia también con inversores de Emiratos la instalación de varios parques eólicos más que aportarán al sistema eléctrico otros 600 megavatios. Y si el sector de las energías renovables constituye una gran oportunidad para instalarse en el país caribeño, no es el único. El presidente Fernández se reunió durante su última visita a España con representantes de la Asociación de Empresas del sector de Telecomunicaciones e Información (Ametic), que le propusieron que el país se convierta en centro logístico para distribuir bienes y servicios en los mercados en Latinoamérica y EEUU. Ametic (que representa a más de 5.000 compañías) plateó la posibilidad de desarrollar proyectos de inversión en tecnología de la información y la comunicación y resaltó que 20 empresas de esos sectores están interesadas en afincarse en el país para desde allí explorar los mercados de Centroamérica, Sudamérica y EEUU. MOMENTO La República Dominicana vive un buen momento económico, especialmente en crecimiento (el PIB progresó el 7,8% en 2010 y lo hará el 5,5% este año, según el FMI) e inversión. Según datos de la Cepal, elpaís fue el principal receptor de inversión extranjera directa (IED) en el Caribe, zona que acusó un retroceso global del 18% en este tipo de flujos en 2010. Esta merma pasó por alto a República Dominicana, que vio aumentar un 42% la IED, a 1.626 millones de dólares, convirtiéndose en un uno de los países de Latinoamérica que más inversión de este tipo recibe en relación al PIB. Cabe destacar, además, que en 2010, y a pesar de las desfavorables condiciones a nivel internacional, el país recibió por concepto de inversión extranjera global unos 2.839 millones de dólares, por encima de 1.269 millones captados en 2009. Del total captado en 2010, 1.626 millones entró como IED; 769 millones como préstamos al sector privado destinados a proyectos de inversión y el resto como inversión de cartera. España, líder en inversión España y EEUUaglutinan el 45,2% de la inversión extranjera en República Dominicana, mientras que Canadá, México, Reino Unido, Francia y Holanda totalizan un 40% y el restante 15% procede de Panamá, Venezuela, Islas Vírgenes e Islas Caimán, según datos del Banco Central correspondientes a 2000-2010. Entre 2000 y octubre del 2010 la inversión extranjera directa (IED) en República Dominicana ascendió a 17.924 millones de dólares, de los que 5.059 millones (el 28,2%) procedieron de EEUU; 3.052 millones (el 17%) de España y 2.826 millones (el 15,8%) de Canadá. En los últimos cinco años, sin embargo, el ránking de inversores varía: el capital procedente de EEUU sumó 2.249 millones de dólares y el proveniente de México, 1.632 millones. Este país relega así a España (1.383 millones) al cuarto lugar en cuanto a inversión colocada en el país, por detrás de Canadá (1.486 millones). Donde no marchan tan bien las cosas es en competitividad. Según el Informe Global de Competitividad 2011, República Dominicana descendió en 2010 del puesto 95 al 101 con relación a 2009 entre 139 países evaluados. En prácticamente todos los criterios el país baja, especialmente en la categoría que mide el despilfarro gubernamental del gasto, donde se sitúa en la posición 138 de un total de 139. En un pilar clave como innovación, ocupa la posición 118 y en transparencia, el 134. En el criterio que mide el grado de corrupción que se percibe y evalúa el favoritismo en decisiones públicas se ubica en el puesto 139, en calidad del suministro eléctrico, en el 132 y en calidad de la educación en el 133. En líneas generales, y en los diez últimos años, el sector turístico ha mantenido su papel como principal destino del capital foráneo en el país: el reciente auge de la inversión extranjera ha ido destinado al turismo (18,6%), al comercio e industria (17,1%), a las telecos (15%), al inmobiliario (14,7%), al eléctrico (11,3%), al sistema financiero (5%) y a zonas francas (4,8%). A nivel global, que no español, las telecomunicaciones parecen ir comiendo terreno al turismo en los últimos tiempos: entre enero-septiembre del 2009 e igual período de 2010 la inversión extranjera destinada a telecos sumó 493,8 millones de dólares, la destinada a comercio e industria, 486 millones, la del sector inmobiliario, 649 millones y la minera, 816 millones, por delante de la colocada en turismo (297,8 millones). Son datos que avalan el llamamiento de Fernández para que España diversifique más su presencia en la isla. |
