Buscan detener deportación de EE.UU. joven dominicano
Su trabajadora social, Iris Kupferstein sostiene que luchará hasta el final para evitar que el joven sea repatriado
NUEVA YORK.- El joven Ruddy Mirabal, de 24 años, emigró a los Estados Unidos cuando era un niño de ocho. Abandonó la escuela y tomó las calles, involucrándose en el narcotráfico. La primavera del 2010, fue arrestado y se declaró culpable de posesión de cocaína.
No completó el bachillerato en la escuela, pero lo hizo (GED) en la cárcel de Mountainview de New Jersey, donde fue recluido antes de otorgarle una fianza hasta ver a un juez de inmigración que revisará un procesamiento para deportarlo a la República Dominicana, donde ya no tiene a nadie.
Mirabal que habla poco español ha encontrado la ayuda de su trabajadora social, Iris Kupferstein, quien sostiene que luchará hasta el final para evitar que el joven sea repatriado a causa de sus antecedentes penales.
Ella dice estar impresionada por la alta calificación obtenida por el acusado, cuyo puntaje es de 72 y dijo que no se dará por vencida hasta ver que Mirabal sea dejado en los Estados Unidos y se le otorgue la residencia permanente, una solicitud que tenía pendiente cuando fue apresado por la policía.
Criado en Brooklyn, Mirabal dice que no conoce a nadie en el país caribeño, de donde sus padres son oriundos, pero no explica el porqué si llegó a Nueva York a los ocho años de edad no es residente ni ciudadano americano.
Ese es un tema que él no entiende como tampoco los aspectos legales de su situación. Con la esperanza de entrar a alguna universidad, Mirabal terminó sus estudios de bachiller en la cárcel gracias a que la trabajadora social de la escuela le envió los libros correspondientes. El acusado agradece a su trabajadora social y recuerda que ella lo ha motivado para mantener la mente positiva como forma de lograr sus objetivos, entre los que están un título universitario.
Con su récord de notas, los funcionarios de la cárcel quedaron tan impresionados que ahora están tratando de establecer un programa para que muchos jóvenes en situaciones similares a las de Mirabal, terminen de graduarse tras los barrotes.
El joven dice que fue una "trampa" de la policía que lo engañó, porque sólo tenía consigo una picadura de marihuana que según la ley, no es un delito criminal. "No sé cuál sería el significado de mi salida si me deportan, porque no conozco a la República Dominicana".
No completó el bachillerato en la escuela, pero lo hizo (GED) en la cárcel de Mountainview de New Jersey, donde fue recluido antes de otorgarle una fianza hasta ver a un juez de inmigración que revisará un procesamiento para deportarlo a la República Dominicana, donde ya no tiene a nadie.
Mirabal que habla poco español ha encontrado la ayuda de su trabajadora social, Iris Kupferstein, quien sostiene que luchará hasta el final para evitar que el joven sea repatriado a causa de sus antecedentes penales.
Ella dice estar impresionada por la alta calificación obtenida por el acusado, cuyo puntaje es de 72 y dijo que no se dará por vencida hasta ver que Mirabal sea dejado en los Estados Unidos y se le otorgue la residencia permanente, una solicitud que tenía pendiente cuando fue apresado por la policía.
Criado en Brooklyn, Mirabal dice que no conoce a nadie en el país caribeño, de donde sus padres son oriundos, pero no explica el porqué si llegó a Nueva York a los ocho años de edad no es residente ni ciudadano americano.
Ese es un tema que él no entiende como tampoco los aspectos legales de su situación. Con la esperanza de entrar a alguna universidad, Mirabal terminó sus estudios de bachiller en la cárcel gracias a que la trabajadora social de la escuela le envió los libros correspondientes. El acusado agradece a su trabajadora social y recuerda que ella lo ha motivado para mantener la mente positiva como forma de lograr sus objetivos, entre los que están un título universitario.
Con su récord de notas, los funcionarios de la cárcel quedaron tan impresionados que ahora están tratando de establecer un programa para que muchos jóvenes en situaciones similares a las de Mirabal, terminen de graduarse tras los barrotes.
El joven dice que fue una "trampa" de la policía que lo engañó, porque sólo tenía consigo una picadura de marihuana que según la ley, no es un delito criminal. "No sé cuál sería el significado de mi salida si me deportan, porque no conozco a la República Dominicana".
De Miguel Cruz Tejada