Presidente Obama cumpla con su promesa a los inmigrantes
Es muy común que los políticos hagan promesas y ofrecimientos en sus campañas que luego no pueden cumplir. Eso se hace porque para ganar hay que atraer a los votantes y estos se atraen con promesas. En ese sentido, hay una anécdota muy interesante y que retrata de cuerpo entero la realidad de las promesas de los políticos. Se trata de un candidato que hacía campaña en una zona rural.En medio de la efervescencia del discurso, el candidato dijo: “Cuando suba al poder les haremos el puente.” En medio de la multitud uno gritó y dijo:”Pero si no tenemos río.” A lo que el candidato replicó:”También les haremos el rio.” La moraleja de esta anécdota, es que los políticos, cuando están en campaña, no tienen límites en hacer promesas porque para ellos las promesas es la manera de atraer adeptos. De las promesas que hace el político, muchas suelen caer en el vacío, ya que, son tantas las que hacen, que es difícil cumplirlas todas. Además, luego que pasa la campaña y el político asume la rienda de gobernar, es otra la realidad que se vive. Los votantes al no ser ya votantes y la campaña perder su valor y momento político, lo mismo pasa con las promesas. Lo que se dijo y se prometió en la campaña es cosa del pasado. Por desgracia así es que funciona la política. En las pasadas elecciones generales, el hoy Presidente Obama prometió a los votantes hispanos, que cuando asumiera el poder presentaría una legislación dirigida a resolver el problema de la inmigración, sobre todo, el concerniente al status de los inmigrantes ilegales que ya residen en tierra americana. En el primer año de gobierno, esa promesa no pudo ser cumplida, debido a que era una prioridad del Presidente, resolver los graves problemas económicos que enfrentaba la nación. Nadie esperaba que en esas circunstancias se presentara algún proyecto inmigratorio: primero, porque no tendría alguna posibilidad de que el Congreso la conociera, y segundo, el problema inmigratorio tampoco estaba en la lista de prioridades políticas de la mayoría de los ciudadanos norteamericano. Por tanto, desde el punto de vista político, la inmigración no era un tema atractivo. Nadie tuvo problema en dar por aceptado, que en el primer año, el momento político no era favorable para que el Presidente cumpliera con su promesa de impulsar una legislación relacionada al problema inmigratorio. Pero que sucede, ya no solo pasó el primer año, sino que ya estamos en el tercero y no hay indicación alguna de que en este año el Presidente vaya a presentar una legislación relacionada con la inmigración. Todos estos meses la agenda del Presidente estará concentrada en los asuntos del presupuesto de la nación y sobre todo, a lo relacionado al déficit y la reducción del gasto. Esa prioridad hasta ahora es la preocupación de todos los sectores políticos de la nación. Por otro lado, y esto es lo más grave, el Presidente Obama dejó pasar la oportunidad de pasar una legislación inmigratoria cuando tenía en sus manos la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Ahora con los Republicanos controlando la Cámara Baja no habrá oportunidad para que el Presidente tenga éxito en pasar una legislación que beneficie a los inmigrantes ilegales que se encuentran en tierra americana. La mayoría de los legisladores Republicanos ha manifestado su oposición a “legalizar los ilegales.” Nos encaminamos entonces a otro período donde se alejan las esperanzas para que sea posible pasar una legislación inmigratoria. Será otro año de espera vana a las promesas del Presidente Obama. La espera se hace peor cuando su administración impulsa la cacería de inmigrantes más agresiva que se haya llevado a cabo en tiempos recientes. Si el Presidente no cumple, esperamos tener buena memoria cuando se acerquen las próximas elecciones. |
Es muy común que los políticos hagan promesas y ofrecimientos en sus campañas que luego no pueden cumplir. Eso se hace porque para ganar hay que atraer a los votantes y estos se atraen con promesas. En ese sentido, hay una anécdota muy interesante y que retrata de cuerpo entero la realidad de las promesas de los políticos. Se trata de un candidato que hacía campaña en una zona rural.