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La mujer detrás del congresista David Rivera

El congresista David Rivera junto a Esther Nuhfer.
El congresista David Rivera junto a Esther Nuhfer.
JULIO KAMARA/Especial para El Nuevo Herald

shiassen@MiamiHerald.com

Antes de iniciar el año pasado su intento de llegar al Congreso federal, David Rivera se embarcó en una campaña por el Senado estatal que impuso récords, al recaudar más de $1 millón en donaciones ocho meses antes del Día de las Elecciones.

Rivera pagó $250,000 de ese dinero a su recaudadora de fondos y antigua aliada Esther Nuhfer --incluyendo $150,000 en "bonos'', según muestran los registros-- todo por una campaña política que Rivera nunca terminó.

Rivera dejó temprano esa campaña por el Senado estatal para aspirar al Congreso federal. Con la ayuda de Nuhfer, Rivera ganó fácilmente la contienda al derrotar a sus oponentes republicanos en la primaria y al demócrata Joe García en noviembre.

Pero la naciente carrera de Rivera en Washington está en peligro, pues investigadores criminales en Miami y Tallahassee revisan sus finanzas personales y cuentas de campaña, incluyendo la cuenta del Senado que engordó el bolsillo de Nuhfer. Los investigadores también se centran en la estrecha relación de Rivera con Nuhfer.

Rivera ha negado haber hecho algo incorrecto. Nuhfer no respondió a los mensajes que se le dejaron.

Desde el 2006, la firma de consultoría de Nuhfer ha recibido al menos $817,000 en honorarios de las campañas políticas de Rivera, o de los comités políticos unidos al representante republicano y ex legislador estatal, según muestran los registros de las campañas estatal y federal.

Aún no está claro cómo se gasto parte de este dinero. La firma de Nuhfer recibió el otoño pasado $150,000 del Partido Republicano de Miami-Dade para anuncios por radio y esfuerzos para salir a buscar el voto, pero el partido no tiene un contrato o registros detallados que verifiquen los gastos. Rivera era el presidente del partido en el momento de los pagos, aunque él no firmó los cheques.

Cuando se le preguntó sobre el trabajo que Nuhfer realizó para él, Rivera dijo que sólo se comunicaría con The Miami Herald por medio de preguntas escritas que se le enviaran a una cuenta de correo electrónico a nombre de su campaña. Rivera sólo describió a Nuhfer como su "consultora de recaudación de fondos''. En el 2010, su último año en la legislatura estatal, Rivera describió de forma diferente a Nuhfer a un reportero del Miami Herald.

"Ella es una amiga cercana'', dijo Rivera en aquel momento.

Nuhfer era más que eso. Era también una cabildera en Tallahassee, donde sus conexiones con Rivera provocaban a menudo susurros y críticas de otros cabilderos, consultores políticos y legisladores en el Capitolio estatal, donde Rivera tuvo en el 2009 y el 2010 el poderoso cargo de jefe del presupuesto en la Cámara de Representantes.

Durante la sesión legislativa, Nuhfer fue una constante presencia en la oficina de Rivera: a menudo se le veía sentada cerca del escritorio de Rivera, usando su teléfono o tecleando en su laptop cerca de la ayudante legislativa de Rivera, Alina García, quien era compañera de habitación de Nuhfer en Tallahassee.

Rivera y Nuhfer también viajaron juntos fuera del estado, de acuerdo con fuentes cercanas a la investigación criminal. Durante su campaña, Rivera dijo que todos los viajes con Nuhfer fueron "actividades de recaudación de fondos y eventos''. En diciembre, Rivera acompañó a Nuhfer a una gala de esmoquin para el Miami Dade College.

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