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Obama intenta conformar a ambos bandos en Egipto

WASHINGTON (AP) - El presidente Barack Obama intentó lo imposible ante la crisis egipcia: cautivar a la población furiosa con un régimen autoritario de tres décadas y, al mismo tiempo, asegurar a un aliado clave que Estados Unidos lo respalda.
El discurso de cuatro minutos del presidente, la noche del viernes, representó un cauto intento de mantener un equilibrio difícil: Obama sólo podía salir perdiendo si elegía entre los manifestantes que exigen la salida del presidente Hosni Mubarak y el régimen que se aferra con violencia a su posición de poder.

"Estados Unidos seguirá defendiendo los derechos del pueblo egipcio y trabajará con su gobierno para buscar un futuro más justo, libre y esperanzador", dijo Obama.

Aún así, no presentó ultimátums ni exigencia alguna a Mubarak, de quien dijo que tiene "la responsabilidad de darle sentido" a sus promesas de democracia y oportunidades económicas,.

Estados Unidos enfrenta el problema de que no tiene tanta influencia en Egipto como todos piensan, a pesar de que ha gastado allí miles de millones de dólares para establecer una cabeza de playa en Medio Oriente. Según analistas y ex funcionarios estadounidenses, Washington tiene poco poder real sobre el destino del presidente de 82 años.

En su primera aparición televisiva desde que las protestas comenzaron hace tres días, Mubarak dijo el viernes que pidió la renuncia de todo su gabinete para reorganizarlo, pero no presentó medidas concretas hacia una reforma democrática. También defendió la brutal represión de los disidentes, que han sido apaleados, baleados con proyectiles de goma y dispersados con hidrantes y gases lacrimógenos.

Obama habló poco después y no pidió un cambio de régimen. Tampoco dijo que el anuncio de Mubarak fuera insuficiente. Sólo narró que le pidió a su par egipcio "pasos concretos" para extender las libertades civiles.

La Casa Blanca no se expresó sobre una posible salida de Mubarak, cambios constitucionales ni las leyes de excepción que están vigentes desde 1981.

Obama dijo las frases más fuertes del día en Washington, pero no se separó del guión que usaron su secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton y el vocero de la Casa Blanca Robert Gibbs.

"Lo que eventualmente pase en Egipto depende de los egipcios", dijo Clinton. "Se debe aprovechar el momento y tenemos la esperanza de que eso esté sucediendo".

"Los reclamos legítimos que llevan algún tiempo sin ser atendidos en Egipto deben ser respondidos", dijo por su parte Gibbs. "Y la violencia no es la respuesta".
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