La
República Dominicana es un país que ocupa algo más de los dos tercios orientales de la
isla La Española o de Santo Domingo, en el Archipiélago de las
Antillas. Limita al norte con el
océano Atlántico, al sur con el
mar Caribe o mar de las Antillas, al este con el
Canal de la Mona, que la separa de
Puerto Rico, y al oeste con la República de
Haití.
Tiene una superficie territorial de 48.442
km² y una población de casi 10 millones de habitantes. La sede del gobierno y capital del país es
Santo Domingo.
El
4 de agosto de
1496,
Bartolomé Colón, hermano de
Cristóbal Colón, fundó la ciudad de
Santo Domingo. Allí sería establecida la capital de la colonia, a la que los españoles denominaron
Capitanía General de Santo Domingo. Por este hecho, la isla paulatinamente comenzó a ser conocida con el nombre de
Isla de Santo Domingo y sus habitantes con el gentilicio de
dominicanos. Así, el
27 de febrero de
1844, cuando los dominicanos lograron separarse de
Haití, denominaron a la nueva nación con el nombre de
República Dominicana.
Historia Precolombina
La Española o Isla de Santo Domingo fue ocupada en cuatro períodos migratorios antes de la llegada de los europeos.
[3] Estos pueblos provenían del
norte de
América del Sur, específicamente de las cuencas del río
Orinoco,
Xingú y
Tapajoz situados en
Venezuela y
las Guayanas y fueron migrando por vía marítima de isla en isla de las antillas menores a las mayores.
Los más antiguos pobladores de las
Antillas tenían una cultura muy rudimentaria; fueron recolectores, pescadores y cazadores, y no practicaban la agricultura. Usaban instrumentos confeccionados con conchas y huesos de algunos animales; llegaron a pulir la piedra para fabricar objetos y utensilios. Este grupo es denominado
Arcaico (o
Pre-Cerámico, por la ausencia de alfarería) y probablemente llegaron a la isla alrededor del año 3000
a. C. A la llegada de los europeos, los arcaicos solamente se encontraban en el extremo occidental de la Península Tiburón de
Haití y en el occidente de
Cuba, donde eran llamados
Guanahatabeyes. Los
taínos lo llamaban
Ciboney (también escrito
Siboney), es decir, "hombre que vive entre las piedras o las rocas" (
ciba, piedra;
igney, hombre).
[4]
La segunda oleada migratoria corresponde al grupo
arahuaco pre-taíno conocido en las Antillas como
Igneri,
[3] relacionados con el estilo saladoide de las costas venezolanas. Su alfarería llegó a ser la más elaborada de todas las Antillas. Los igneris no ocuparon el interior de la isla ni llegaron a Cuba ni a
Jamaica. Fueron desplazados por la tercera oleada migratoria: los
taínos, que llegaron alrededor del siglo VII de nuestra era.
Los
taínos ocuparon todas las
Antillas Mayores y las
Bahamas. Desarrollaron una cultura basada fundamentalmente en la producción agrícola que les permitió realizar una apreciable actividad artesanal de objetos de barro y madera. Además, los taínos fueron excelentes escultores que confeccionaron artefactos ceremoniales de gran expresión artística.
La última oleada migratoria fue la de los
caribes, que llegaron a ocupar todas las
Antillas Menores pero que todavía no se habían asentado en Puerto Rico y La Isla de Santo Domingo a la llegada de los españoles. Aparentemente los pueblos macoriges o macorizes (singular, macorix) y ciguayos, que ocupaban la Península de Samaná y el norte de la isla,
[4] eran grupos arahuacos diferentes a los taínos que llegaron a la isla unos 600 años antes de la llegada de los europeos.
[5] Estos grupos eran sumamente belicosos comparados con sus antecesores, lo que quedó demostrado con su encuentro con Colón en el Golfo de las Flechas.
Encuentro e Invasión
Cristóbal Colón descubrió la isla el
5 de diciembre del
1492, bautizándola con el nombre de
La Española.
[6] Al continuar la exploración de la costa norte, la carabela
Santa María encalló en un banco de arena; con los restos de la nave, construyó el
Fuerte de La Navidad. Entonces Colón ordenó regresar a
España, dejando una guarnición de 39 hombres al mando de
Diego de Arana.
Al regresar a la isla durante su segundo viaje en
1493, Colón encontró que el Fuerte de La Navidad había sido atacado y destruido por
indígenas a cargo del cacique
Caonabo. Entonces decide construir
La Isabela, la primera ciudad europea del
Nuevo Mundo, y organizó varias expediciones al interior de la isla que resultaron en la construcción de algunas fortalezas y en el control del
Cibao.
[7]
Antes de partir a España, Colón dejó a cargo de la colonia a su hermano
Bartolomé Colón quien, como
Adelantado de la isla, fundó la ciudad de
Santo Domingo en
1496. Pero los desórdenes y las sublevaciones motivaron que la
Corona Española enviara a
Francisco de Bobadilla para hacerse cargo de la situación, quien ordenó como primera medida la detención de Cristóbal Colón y su familia, quienes fueron embarcados hacia la Península. Le sucedió
Nicolás de Ovando y luego el hijo del almirante,
Diego Colón, entre los años
1509 y
1523.
Durante la conquista y colonización, se estableció el primer
Obispado (
1504), la primera
Capitanía General, el primer
Virreinato y la primera
Real Audiencia (
1511) de toda
América; se construyó la primera iglesia (Ermita del Rosario,
1496), el Hospital de San Nicolás (
1503) y la primera catedral (
1530), entre otras edificaciones.
Durante el
siglo XVI La Española gozó de buena posición económica y social; las primeras expediciones conquistadoras partían desde la isla. Pero desde finales de ese siglo y luego de la conquista de los grandes territorios de
América del Norte y
América del Sur, la isla fue quedando relegada a un segundo plano, hundiéndose cada vez más en la pobreza y el olvido.
Esclavitud
Desde el inicio de la colonización agraria de la isla, los esclavos traídos del África iban sustituyendo a la fuerza de trabajo indígena, cada vez más mermada por varias causas: suicidios, matanzas ante la resistencia nativa; epidemias traídas por los europeos y brutales condiciones laborales. Ante estas dos últimas, los africanos ciertamente se mostraron más resistentes. El aporte africano, que de forma constante se prolongaría hasta mediados del
siglo XIX, es base hoy de una integrante etno-cultural innegable. Cerca de 30 mil africanos fueron introducidos a Santo Domingo entre
1492 y
1822.
[8] La fuerte perdida de población indígena llevó al mito muy popular de la extinción de los tainos.
[9] Sin embargo, el aporte genético y cultural de los taínos es la base de la identidad nacional dominicana.
[10]
La abolición de la
esclavitud en República Dominicana se llevó a cabo bajo la ocupación haitiana de 1822. En esos tiempos la población era de 500.000 esclavos y 20.000 libres.
[11] Desafortunadamente, los abusos cometidos por la administración haitiana en Santo Domingo contribuirían a identificar el componente africano con el invasor, lo que en gran medida provocó su menosprecio, dando lugar a paradójicas cotas de racismo en la sociedad de la isla.
División de La Española
En
1586, el inglés
Francis Drake atacó a la isla y saqueó la ciudad de
Santo Domingo. Entre
1605 y
1606 se llevó a cabo un proceso de despoblamiento de la parte
oeste de la isla, en lo que se conoció como las
Devastaciones de Osorio. Recibió ese nombre porque el proceso fue implementado por
Antonio de Osorio, entonces gobernador español de la isla, lo cual dio inicio al proceso de poblamiento gradual de la parte oeste de la isla por parte de
bucaneros y
filibusteros franceses .
Hacia
1630, franceses, holandeses e ingleses se apoderaron de la
isla Tortuga. Desde esa isla los franceses comenzaron la penetración en la parte occidental de
La Española. En
1697, por el
Tratado de Ryswick,
España cedió a
Francia esa parte de la isla, actual
Haití. A la parte oriental de la isla, para ser diferenciada de la colonia francesa de
Saint Domingue, se le llamó
Santo Domingo Español o
Santo Domingo Oriental.
En
1777, con el
tratado de Aranjuez, se fijan los límites entre la parte francesa y la española.
Revolución Haitiana
El 16 de agosto de 1791, una sublevación de esclavos en la colonia francesa se extiende rápidamente, pero es sofocada por la marina y los efectivos franceses. En
1795, al final de la
Guerra del Rosellón contra la
Primera Coalición, la Francia Revolucionaria consigue, con el
Tratado de Basilea, que España se vea obligada a renunciar a su soberanía en toda la isla, pasando así a manos francesas.
En 1801 se reanuda la insurgencia de los esclavos.
Toussaint Louverture avanza sobre la parte oriental de la isla y llega a la capital, Santo Domingo, acompañado por un numeroso ejército, pero es rechazado. El 1 de enero de 1804, mientras Jean-Jacques Dessalines proclama la independencia de Haití, comienza en Santo Domingo el periodo francés, bajo la administración de Ferrand.
En 1805, Henri Christophe y Dessalines toman la ciudad de Santiago y después se dirigen a Santo Domingo con un numeroso ejército, pero ante la resistencia de Ferrand se ven obligados a retirarse.
Entre los años 1806 y 1809, tras la muerte de Dessalines y subida al poder de Christophe y Petion, la República de Haití queda dividida en dos naciones independientes. En ese período Ferrand sigue administrando la colonia francesa del este.
La Reconquista y la España "Boba"
En 1808, España es invadida por
Napoleón Bonaparte, y Ferrand prohíbe el comercio de ganado con la parte occidental de la isla. El sector hacendado o "hatero" (de
hato o rebaño), organizado por Juan Sánchez Ramírez, inicia la resistencia con el apoyo de los ingleses. Esta etapa se llamó
Guerra de Reconquista, la cual tuvo su momento culminante el 7 de noviembre de 1808 en Palo Hincado. El 11 de julio de 1809, los administradores franceses capitulan. Las tropas inglesas ocupan entonces la ciudad de Santo Domingo, hasta que en agosto del mismo año abandonan el sector y la parte oriental vuelve a ser nominalmente colonia de España. Así se inicia el período conocido como
España "boba", es decir, de escasa o nula intervención metropolitana en los asuntos de la colonia, lo que duraría hasta 1821.
Inspirado por las ideas liberales,
José Núñez de Cáceres conspira contra España en la parte oriental, y el 1 de diciembre de 1821 proclama la independencia de esta parte de la isla, creando así el
Estado Independiente del Haití Español. Esto se recoge en la historia como
Independencia Efímera, pues tan sólo en tres meses el haitiano General Jean-Pierre Boyer consolida su dominación sobre toda la isla.
Independencia nacional
Con la llegada de
Boyer a la parte oriental de la isla se abolió la esclavitud y se planteó una profunda reforma agraria. Con esto se da inicio a la Dominación Haitiana, el
9 de febrero de
1822. En la parte oeste de la isla se inician conspiraciones contra Boyer a partir de
1827, las que obligan a que salga al exilio en
enero de
1843.
En el
Este también se inicia un proceso revolucionario contra la Dominación Haitiana encabezado por liberales, entre ellos
Juan Pablo Duarte,
Matías Ramón Mella y
Francisco del Rosario Sánchez. Se funda el movimiento clandestino
La Trinitaria el
16 de julio de
1838. Cuando
Charles Herard llega al poder, se inicia la persecución de los
trinitarios. Para esta época había grupos que querían la anexión a
Inglaterra,
Francia o
España. Estos grupos se anteponen a las ideas independentistas de los
trinitarios.
En
1843, aunque
Duarte no estaba, los trinitarios no cejaban en sus acciones y en la causa de la libertad del país.
Francisco del Rosario Sánchez,
Matías Ramón Mella y
Vicente Celestino Duarte dirigían a los trinitarios, quienes casi sin recursos hacían circular las ideas en hojas manuscritas, para organizarse y sumar adherentes a las ideas separatistas.
El
16 de enero de
1844, fue redactada por don
Tomás Bobadilla y Briones, la
Manifestación de los pueblos de la parte Este de la isla, en la que se enunciaban las causas de su separación de la
República haitiana. Esta Manifestación sería la ley que regiría la república recién proclamada hasta que se promulgara su
Constitución.
La noche del
27 de febrero de
1844 se congregaron poco a poco pequeños grupos de patriotas que provenían de las distintas zonas de Santo Domingo. El comienzo de la acción separatista radical fue indicado por un "trabucazo" disparado por Ramón Matías Mella en la
Puerta de La Misericordia, y que fue oído por todos los habitantes de la ciudad.
Aunque Juan Pablo Duarte, el Padre de la Patria, se hallaba ausente, la noche del martes 27 de febrero de 1844, en la
Puerta del Conde de la ciudad de
Santo Domingo, la República Dominicana era proclamada por
Francisco del Rosario Sánchez, jefe del movimiento tras la ausencia de Juan Pablo Duarte,
Tomás Bobadilla y Briones, representante de los conservadores, Matías Ramón Mella,
Manuel Jiménez,
Vicente Celestino Duarte,
José Joaquín Puello,
Gabino Puello,
Eusebio Puello,
Eduardo Abreu,
Juan Alejandro Acosta,
Remigio del Castillo,
Jacinto de la Concha,
Tomás de la Concha,
Cayetano Rodríguez,
Félix María del Monte,
Jean Carlos Rosario Duarte y otros patriotas, quienes expresarían a las autoridades
haitianas su indestructible resolución de ser libres e independientes, a costa de sus vidas y sus intereses, sin que ninguna amenaza sea capaz de retractar su voluntad.
Ese 27 de febrero se izó la
Bandera Dominicana en la Puerta del Conde. Ondeó en la ciudad de Santo Domingo la bandera bordada por
Concepción Bona y
María Trinidad Sánchez, junto con otras damas. La bandera había surgido de un proyecto presentado por Juan Pablo Duarte, aprobado el
16 de julio de
1838 en
La Trinitaria, donde se presentaron los colores y la forma de la enseña que representaría al nuevo estado.
La naciente república quedó dirigida por una
Junta Central Gubernativa bajo el poder de los conservadores hasta el
14 de noviembre de
1844 en que
Pedro Santana es elegido
Primer Presidente Constitucional de la República Dominicana.
Durante varios años los
haitianos realizaron varias invasiones, pero que fueron frustradas por el ejército Dominicano.
A este período de la historia se le llamó
Primera República, que comprende desde la formación de la nación, el
27 de febrero de
1844 hasta la anexión al Reino de España en
1861.
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