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Arranca la Feria de Botes en Fort Lauderdale

Cakewalk, un yate privado de 281 pies, debuta en la Feria de Botes de Fort Lauderdale. Es el yate más grande -en términos de volumen- que se ha construído en los Estados Unidos.
Cakewalk, un yate privado de 281 pies, debuta en la Feria de Botes de Fort Lauderdale. Es el yate más grande -en términos de volumen- que se ha construído en los Estados Unidos.
JOE RIMKUS JR. / MIAMI HERALD STAFF

dhanks@MiamiHerald.com

Para cierto segmento de los clientes del corredor de yates de lujo Kevin Callahan, el dinero no era realmente un problema durante la crisis financiera. Se podían dar el lujo de gastar $130 millones en un bote. Pero, ¿qué diría la gente?

``Todo el mundo estaba mirando por encima del hombro a la gente que gastaba dinero'', dijo Callahan, alto ejecutivo de Moran Yacht & Ship, de Fort Lauderdal, que supervisa la construcción de megayates por encargo para la élite. ``Tenían dinero, y no les importaba gran cosa llamar la atención''.

Callahan pronostica que no se va a hablar tanto durante la 51a. Exposición Internacional de Barcos de Fort Lauderdale de este año, un evento anual conocido por su gran lujo náutico, que se inicia este jueves. Callahan y otros dijeron que han escuchado menos preocupaciones por parte de los compradores sobre la idea de que la compra de un gran yate emite una mala señal en medio de una economía endescenso.

``La gente ha comenzado a contratar, los negocios van mejor. Se sienten más cómodos'', dijo Andrew Doole, funcionario operativo principal de Show Management, que produce el evento de Fort Lauderdale. ``El año pasado, por esta época, un gran número de compañías dejaban ir a potenciales clientes. No les convenía que los vieran comprando un barco cuando estaban despidiendo a tantosempleados''.

Callahan añadió: ``Ahora está bien gastar dinero''.

La exposición de barcos de cinco días de duración representa una prueba temprana para medir el impulso de los gastos en valores de lujo, lo que sería un buen presagio para la temporada de vacaciones de invierno en el sur de la Florida.

The Collection, un concesionario de autos de Coral Gables, y uno de los principales vendedores de autos caros en el país, reportó que las ventas de Porsche aumenatron 60 por ciento este verano pues los clientes de alto poder adquisitivo comenzaron a compar otra vez.

Los hoteles esperan extender su recuperación del 2010 hasta el invierno, y borrar las pérdidas traídas en parte por la nueva aversión del mundo corporativo por los destinos brillantes para conferencias, como South Beach y Las Vegas.

Y la feria Art Basel, la mayoir exposición de arte contemporáneo en el país, llega a Miami Beach en cinco semanas, un evento que depende de los coleccionistas ricos de todo el mundo.

``Creo que esto va a ser una prueba para los ricos'', dijo Chris McCarty, director de un centro de sondeos económicos de la Universidad de la Florida. ``No creo que hayamos regresado todavía a los buenostiempos''.

Aunque los grandes yates reciben la mayor atención, la exposición de barcos de Fort Lauderdale --lo mismo que su homóloga de Miami en febrero-- depende de barcos más pequeños para ventas y ganancias. La mayor parte de los barcos de la exposición tienen menos de 40 pies de eslora, según los organizadores.

El año pasado, alrededor de 100,000 personas asistieron al show de Fort Lauderdale, que abarca cinco locales, incluyendo el Centro de Convenciones del Condado Broward. Aunque la asistencia disminuyó en 30 por ciento en el 2009, los organizadores esperan que este año será mejor, ya que la economía mejora y el negocio de la navegación se recupera de los días negros de la crisis.

Entre las embarcaciones expuestas este fin de semana están: Cake Walk, un nuevo yate de 281 pies, y el mayor construido en EEUU desde la década de 1930. El constructor del yate, Derecktor Shipyards en Bridgeport, Connecticut, no dio a conocer un precio de venta para el yate y se negó a dar entrevistas.

Los colegas de Callahan en Moran pasaron el miércoles ocupándose de un par de embarcaciones de menor tamaño: el Kismet, de 223 pies de eslora, y Northern Star, de 247 pies. Ambos estaban anclados uno junto al otro en la Sail Marina de Fort Lauderdale, sujetos por sogas gruesas como mangueras de incendios y protegidos por parachoques tan grandes como toneles de vino.

Los huéspedes del Kismet pueden escuchar un piano en el salón principal, o beber cocteles en dos bares, en un yate de seis niveles (comunicados por un elevador, claro está). Precio de venta: $130 millones.

El Northern Star no está a la venta, pero ofrece cruceros a petición por $650,000 a la semana. Entre las facilidades disponibles está un anfiteatro de cine, dos piscinas y una chimenea. Un folleto sobre el Northern Star señala: ``El gimnasio para huéspedes en el puente puede servir también de sala de espera o llegada de la pista de aterrizaje para helicópteros''.

``Ser rico ya no está de moda'', dijo Jim Gilbert, dueño de Aquos Yachts en Seattle. ``Despediste a 4,000 personas, ¿y te vas a compras un yate?''

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