El sacerdote más joven de Miami enfoca su misión en la juventud
By DANIEL SHOER ROTH
dshoer@ElNuevoHerald.com
Todos los martes, religiosamente, Luis Rivero se sienta varias horas en un Starbucks en Westchester vestido con sandalias y shorts largo, y ordena un café con leche fuerte. Escucha a los jóvenes y responde a preguntas poco frecuentes en un lugar como este.
¿Es posible para alguien joven vivir una vida célibe? ¿Dejar todo lo material para servir a los demás? ¿Si quieres, puedes tener un Corvette?
Rivero, de 28 años, tiene muchas de las respuestas. En mayo fue ordenado como el sacerdote católico más joven de la Arquidiócesis de Miami, y poco después encomendado a su primera misión con alzacuello: vicario parroquial de la Iglesia St. Agnes, en Key Biscayne.
``La gente siente que puedo identificarme con ellos, que por lo menos puedo escucharlos con un corazón fresco'', expresó Rivero, nacido en España y criado en el suroeste de Miami-Dade. ``Quiero disipar la mentalidad antigua de la Iglesia, de que es ultratradicional y restrictiva''.
Durante una misa el domingo en ocasión de la Asunción de la Virgen -- la creencia católica en que la madre de Jesús fue directamente al cielo -- Rivero predicó el concepto de la humildad. Al culminar el servicio, pidió a la feligresía un favor: que lo dejaran salir del santuario primero para despedirse personalmente con su tradicional palmada a los niños.
``Si me hacen ese regalo se los agradeceré inmensamente'', dijo sonriente.
Rivero emigró con su familia de las Islas Canarias a Miami a los cuatro años. Desde pequeño sintió un llamado al servicio a Dios y quiso ser monaguillo, pero sus padres no le dieron permiso.
En octavo grado, hizo trabajo comunitario en la Iglesia St. Timothy, donde sirvió como profesor de educación religiosa para los más pequeños. Cuando se graduó de la Secundaria St. Brendan, decidió abandonar su trabajo de gerente de operaciones en una mueblería, así como sus planes de estudiar Negocios en la Universidad Internacional de la Florida para consagrarse a la vida religiosa.
En mayo de este año, se graduó con una maestría en Divinidad y Teología del Seminario Regional St. Vincent de Paul, en Boynton Beach.
Carlos Cornejo, un feligrés de St. Agnes que asistió a misa el domingo con su esposa Malena y sus hijos Benjamín, Iván y Félix, de 6, 4 y 2 años, respectivamente, dijo que el primogénito les pide que lo lleven a la iglesia específicamente porque desea saludar al padre Rivero.
``Es muy amigable con los chicos, les dice que le choquen la mano'', comentó Cornejo, de 38 años, ejecutivo de una compañía de tarjetas de crédito. ``Para nosotros tiene mensajes muy profundos. Usa ejemplos de la vida cotidiana, como una salida de compras a Target, para transmitir la palabra del Evangelio''.
El joven sacerdote, que se rodea de un grupo de amigos de distintas religiones en Starbucks y otros lugares, y pasa tiempo reunido informalmente con estudiantes universitarios y de secundaria, se esfuerza por no encerrarse ``dentro de una burbuja''.
``Esta oficina es preciosa, puedo encontrarme aquí físicamente muy cómodo'', dijo durante una entrevista en la rectoría. ``Pero socialmente sería súper incómodo''.
Ser el sacerdote más joven de la Arquidiócesis tiene su lado negativo y positivo.
``Hay gente que piensa que por ser el menor, soy quien menos sabe, pero no es así necesariamente'', manifiesta. ``Pero hay gente que al ver que soy el más joven se me acerca más''.
En una esquina de su oficina hay una caja de cristal que guarda una figura de Jesucristo tallada en madera que se encontró en su parroquia de St. Timothy, cuando era estudiante en el seminario St. John Vianney de la Arquidiócesis, en el oeste de Miami-Dade. Al Cristo le faltan los brazos.
Rivero salvó la figura porque vio en ella un mensaje: ``Debo ser sus brazos para abrazar a la gente y extenderles una mano''.
