CONRADO MARRERO ‘‘El premier'' aún domina la pelota
Por MARINO MARTINEZ PERAZA
mmartinez@elnuevoherald.com
Alos 98 años de edad, Conrado Marrero habla de béisbol con una confianza similar a la que mostraba en la lomita.
Conocido por unos como "El premier'' y por otros como "El Guajiro de Laberinto'', la leyenda conversó desde la Habana con El Nuevo Herald para sus muchos admiradores en Miami que veneran su rica historia. Una historia que lo convirtió en una leyenda del deporte de las bolas y los strikes.
Marrero jugó en una etapa diferente cuando los peloteros no ganaban mucho dinero. Fue el mejor pitcher amateur con el Club Cienfuegos y escribió páginas de gloria con la selección nacional.
"Jugué en varias Series Mundiales'', comentó Marrero. "Recuerdo los duelos que sostuve con el venezolano Daniel "Chino’’ Canónico que nos ganó en 1941 y luego perdió en 1942''.
En su voz se le advierte la admiración cuando habla de la pelota amateur de la década del cuarenta y de varias figuras que jugaron a su lado.
"Aquel béisbol amateur era más popular que el profesionalismo y se jugaba por amor a la franela que se vestía'', dijo Marrero. "Habían peloteros con una calidad similar a los mejores del profesionalismo como Antonio "Quilla‘’ Valdés, Pedro Echevarría, Juan Ealo, Sandalio "Potrerillo'' Consuegra, Rogelio "Limonar’’ Martínez y Mario Fajo. Andrés Fleitas fue un gran bateador''.
En 1945 muchas estrellas del amateurismo pasaron a jugar profesional. Marrero lo hizo a los 35 años y actuó con Oriente, Almendares y Marianao. Participó en cuatro Series del Caribe y en Ligas Menores con los Havana Cubans donde fue la gran estrella del pitcheo.
A los 39 años de edad, pasó a los Senadores de Washington en Grandes Ligas. En su primera temporada (1951) terminó con 11 triunfos y 3.90 de efectividad con uno de los equipos más débiles de ambos circuitos.
Aún así, discutió el premio de Novato del Año y fue uno de los tres primeros latinos en el Juego de Estrellas junto a su compatriota Orestes Miñoso y el venezolano Alfonso ‘‘Chico’’ Carrasquel.
"Por mi edad nadie creía que podía triunfar'', comentó. "Pero en mi primer año fui seleccionado por Casey Stengel al Juego de Estrellas donde actuaron luminarias como Ted Williams y Stan Musial’’.
Con su experiencia y sabiduría, Marrero ayudó a muchos lanzadores cubanos, entre ellos Camilo Pascual.
"Camilo me pedía consejos sobre qué envíos tirarle a los bateadores'', explicó Marrero. "Más tarde se hizo un tremendo pitcher''.
Sobre los peloteros de Series Nacionales, Marrero responde: "Entrené a muchos de ellos. Recuerdo a Manuel Alarcón, Braudilio Vinent, José Antonio Huelga, Rogelio García y Juan Pérez Pérez. También a peloteros como Luis Giraldo Casanova, Antonio Muñoz, Armando Capiró, Omar Linares, José "Cheito’’ Rodríguez y Félix Isasi. Alarcón fue un pitcher formidable, pero duró poco. Ellos hubieran sido estelares en cualquier pelota del mundo.
Desde su hogar en la capital cubana, Marrero también recordó a "El Duque'' y a Liván Hernández, dos hermanos que actuaron en Series Nacionales y luego en Grandes Ligas.
"El Duque fue un pitcher guapo e inteligente. A Liván le aconsejé una vez que moviera más la bola, y al parecer me escuchó pues dicen que en Estados Unidos es un pitcher con envíos de rompimiento''.
A Marrero le molesta que Cuba no gane una competencia internacional de importancia desde hace tres años y reconoce que la calidad ha bajado por los problemas económicos y las deserciones de jugadores hacia Estados Unidos.
"En Cuba se juega por naturaleza. Lo que se necesita es competir frente a los mejores y que los jugadores tengan en sus manos las herramientas para desarrollar sus talentos. Los cubanos pueden ser tan buenos como las estrellas de Grandes Ligas’’, aseguró.
Un pitcher que no tenía una gran velocidad, Marrero contaba con otras armas poderosas como el control, la inteligencia, una curva que ubicaba donde deseaba, slider y una recta con un movimiento que confundía.
"Estudiaba a los bateadores rivales y cuando alguno le bateaba con un tipo de envío, ese lanzamiento jamás se lo repetía'', indicó Fleitas.
En una ocasión dominó cuatro veces a Ted Williams y después del juego un periodista le preguntó al astro de los Medias Rojas por qué había sido silenciado por un pitcher sin tanta velocidad. Y Williams le respondió: "Es cierto que no tira duro...¡pero qué difícil es batearle!.
Durante su carrera amateur y profesional sumó 353 victorias y 173 derrotas, con 95 lechadas propinadas. En el amateurismo mantiene la mejor marca de la historia con 128 triunfos y 41 reveses, mientras que en Series Mundiales ganó 11 y perdió cuatro.
Y si Marrero ganó 39 juegos con 3.67 de efectividad en Grandes Ligas comenzando a una edad en que la mayoría de los lanzadores están retirados o cerca de ello, muchos se preguntan: ¿Cuántas victorias sumaría de haberse iniciado joven en las Mayores?.
Su respuesta: "Algunos juegos más, quizá por encima de 200 juegos''.
