Ascenso y caída de un joyero millonario
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Por ENRIQUE FLOR y LAURA ISENSEE
eflor@elnuevoherald.com
Luis Felipe Pérez empezó a trabajar a los 12 años limpiando baños y preparando picadillo en una taquería de Hialeah.
Su primer cheque fue de $60 y se lo entregó a su mamá.
Años después, se convirtió en un exitoso joyero que amasó fortunas. Para él y sus amigos.
Custodiado por guardaespaldas, Pérez solía pasear por las calles de Hialeah en un Bentley. Y acudía a cuanta cena de gala hubiese, acompañado de su monumental esposa, más alta que él.
Sin embargo, aquella fortuna era fruto de un millonario fraude, según la fiscalía federal.
Ahora Pérez, de 38 años y conocido como Felipito, encara cargos criminales por una estafa piramidal de $40 millones.
Esta semana, Pérez fue acusado junto a una contadora de Miami y un ex empleado del Banco Wachovia ante una corte federal de la Florida bajo cargos de fraude bancario por $12 millones.
Los negocios de Pérez, de acuerdo con los investigadores federales, eran una pantalla.
Sus compañías de joyas tenían un solo empleado: él mismo. Y los diamantes que ofrecía para garantizar las inversiones de sus clientes eran falsos.
Pérez prometía a sus inversionistas ganar dividendos del 60 al 120 por ciento anual, a través de casas de empeño en Nueva York.
Pero entre el 2006 y junio del 2009, empezó a utilizar el dinero para hacer pagos a nombre suyo y de sus familiares por un total de $6 millones, por concepto de sueldos y comisiones, entre otros varios millones de dólares gastados en compras personales o alquileres de vehículos de lujo.
El ex jefe del Departamento de Policía de Hialeah, Rolando Bolaños, aseguró que era un espectáculo ver a Pérez recorriendo Hialeah en vehículos costosisímos: "Felipito se paseaba por aquí en un Bentley, con chofer y guardaespaldas y una laptop. Era como su oficina móvil''.
Al estallar el escándalo a inicios de junio, el caso también acabó remeciendo la política local. Y es que Pérez era un generoso contribuyente de las campañas electorales de varios políticos y hasta mantuvo negocios con al menos uno de ellos.
Alvin Entin, abogado de Pérez, aseguró que su cliente, quien se encuentra detenido, ha estado cooperando con las autoridades desde hace varios meses.
"Luis participará en lo que creemos será una investigación más amplia'', dijo Entin.
Para la madre del joyero, Aida Pérez, dueña de la peluquería Aida Hair Designs en el oeste de Hialeah, todo parece tratarse de un malentendido.
Recordó cuando su hijo le llevó su primer cheque de $60 después de que empezó a trabajar en una taquería en Hialeah.
"Mi hijo siempre ha sido un hombre luchador'', aseguró la madre. "Felipito es el mejor hijo del mundo''.
Sin embargo, el miércoles Pérez fue acusado ante una corte federal en Miami junto a otras dos personas: la contadora Berta Sanders, de 61 años, y Richard García, de 29, un ex empleado del Banco Wachovia, ahora Wells Fargo.
Ambos salieron libres bajo fianza y son sometidos a vigilancia electrónica.
De acuerdo con la acusación, Sanders elaboró al menos 25 solicitudes con información falsa de potenciales clientes para obtener líneas de crédito por un total de $12 millones. García le detallaba el tipo de información requerida.www.elnuevoherald.c0m
