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Noche loca, pero a medias

Tina Fey y Steve Carell, en una escena de la película que puede verse en los cines del país. Fuente Externa

SANTO DOMINGO. Dicen ciertos historiadores que el matrimonio como institución ha cambiado. Durante la Antigüedad y el Medioevo habría sido principalmente un asunto de alianzas para mejorar la economía y para mantener la continuidad de los clanes; una cuestión de patrimonio. Es durante el período del Renacimiento que empieza a vincularse el matrimonio con aquel sentimiento llamado amor.

Un poco más tarde, el arte, a través del movimiento llamado Romanticismo, termina por fundir el ideal del amor en la pareja que conforma el matrimonio de la era moderna. Por otro lado, dice el vulgo, que aquello de que "hasta que la muerte los separe" tenía sentido cuando la gente se moría a los 40 años y que la mentada crisis del matrimonio no es más que el natural hastío que la convivencia genera en cualquier grupo de personas. Como sea, el cine se ha encargado en múltiples películas de abordar la sociedad más básica y a la vez más compleja, el matrimonio. Esta producción da continuidad a ello.

Cine conyugal

Cientos de películas tienen como eje la relación esposo-esposa y abarcan desde la tragedia hasta la comedia. Desde "La comezón del séptimo año", de Billy Wilder (1955), hasta "Atracción fatal", de Adrian Lyne (1987), la cinematografía ha dado cuenta de los conflictos de pareja. En especial el cine norteamericano de los años 50-60 concentra su atención en la vida conyugal. Desde Europa y con agudeza, Vittorio de Sica en "Matrimonio a la italiana" (1964) retrató 20 años de una relación. De su lado, Ingmar Bergman plasmó su visión del tema en "Escenas de la vida conyugal" (1973). A fondo en la mirada crítica llegó Woody Allen, mediante la ácida comedia "Hanna y sus hermanas" (1986).

Una noche loca

Una tradicional pareja de esposos de New Jersey quiere salir de la rutina y deciden ir a un restaurante de moda en New York. No hay mesas disponibles, pero el marido se empeña en hacer algo distinto para reactivar su relación y se hacen pasar por una pareja que tenía reservación. La suplantación cambiará sus vidas, involucrándoles en una trama de mafia y política que los pone en riesgo de muerte.

Tesis versus credibilidad

El guión tiene cierta originalidad, pero al ser una película de tesis, sacrifica en mucho la credibilidad argumental. Explicamos; hay películas que se planifican en torno a una idea eje, en este caso: el riesgo a perderlo todo hace valorar lo que tienes. El argumento entonces se debe a esa idea, lo cual las más de las veces obliga a forzar las acciones, tanto en el guión como en la puesta en escena. Así, algunos elementos narrativos no tienen la fuerza suficiente para dar solidez al conjunto de la historia. Por ejemplo en este caso, resultan poco creíbles las acciones de la pareja para huir de quienes quieren matarles y el espectador se ve forzado a aceptar de mala gana una historia que no le convence.

Los comediantes

En buena medida salva al guión el desempeño de la pareja protagonista. Steve Carell y Tina Fey dan vida a Phil y Claire Foster, quienes sin ser una dupla explosiva, logran en un par de escenas la risa en el público. Nos recuerdan en cierta medida a Rock Hudson y Doris Day, siempre correctos y casi sin despeinarse en el technicolor de los 60. Carell y Fey logran una dinámica parecida, pero sin la chispa en los diálogos ni en la mirada.

En suma, una cinta a ratos divertida, que continúa la reflexión acerca del matrimonio, aunque más conservadora que hace algunas décadas. Recomendable para parejas en medio de una crisis de convivencia.

Ficha Técnica

Date Night. EE.UU. 2010. 88 minutos.

Dirección: Shawn Levy

Guión: Josh Klausner

Música: Christophe Beck

Fotografía: Dean Semler

Intérpretes:

Steve Carell

Tina Fey

Mark Wahlberg

Taraji P. Henson

William Fichtner



De Diario Libre

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