Narra cómo policías lo hieren a tiros por no detenerse a la orden de "párese ahí"

Visiblemente golpeado y con un brazo casi desprendido, el joven de 24 años Mario Germán Soto narra desde una camilla del hospital Dario Contreras cómo supuestos agentes de la Policía Nacional lo maltrataron, pisotearon y dispararon sin mediar razones, sólo porque éste no se detuvo cuando le pidieron hacerlo a la salida de un colmadón de Los Mina.
“El pasado domingo yo salí de mi trabajo en la Ferretería Americana, donde llevo 4 años laborando, y decidí divertirme un rato con unos amigos en un colmadón en Los Mina. En horas de la noche le pido una passola prestada a uno de los que estaban ahí y arranco para donde otro amigo.En el camino veo que dos hombres en un motor 115 me siguen y me piden que me pare. Yo, asustado le pongo seguro a la passola y la dejo tirada. En eso escucho a uno de ellos que le dice al otro !tírale, tírale!, y me disparan varias veces sin lograr herirme.
Entro a una casa de dos niveles y allá fueron los dos supuestos policías a buscarme. -supuestos porque no andaban uniformados-. Cuando vocearon que eran policías accedí a la detención y después de esposarme, golpearme, bajarme a empujones por las escaleras, pisarme y pegarme varias veces con la pistola en al cabeza, me suben a la moto en la que andaban y me llevan a unas cuantas cuadras, donde me montan en un carro con otro hombre.
Ya dentro del vehículo les digo que me dejen tranquilo y que han cometido un abuso de poder. El que viajaba atrás a mi lado me gritó que me callara y me disparó en el brazo izquierdo con una escopeta calibre 12.
Luego me llevan al hospital Dario Contreras y le dicen a los médicos que me disparé yo mismo, pero ¿cómo me disparo yo si se supone estaba esposado? -cuestionó-. Bueno... me dejan en una camilla y hasta el sol de hoy no ha venido ni fiscal, ni policía ni nadie a responder por este abuso”.
El joven Mario Germán necesita una prótesis que oscila los 80 mil pesos, y de no conseguirla el futuro que le espera es amputarle el brazo que los supuestos agentes casi le arrancan de un disparo de escopeta.
Violencia policial
Esta confusa historia se suma a las otras que recientemente han protagonizado agentes de la Policía que “en el cumplimiento de sus funciones” han disparado en contra de ciudadanos porque les han pedido que se detengan y no lo han hecho.
La misma noche del domingo, agentes de la Policía Nacional volvieron a disparar y a matar a un ciudadano, en este caso un anciano de 81 años, cuando hicieron la señal de pare en un trayecto oscuro de la autopista del nordeste.
En la madrugada del domingo 27 de junio fue muerto en similares circunstancias el estudiante de derecho Abraham Ramos Morel, de 23 años, quien falleció a causa de un disparo que le hiciera una patrulla en un hecho ocurrido en el ensanche Luperón de la capital.
Créditos al periodista Danilo Mesa, del periódico digital Ciudadoriental.com por la realización del video.