Jefe de la CIA encabeza canje de espías con Rusia
Por KIMBERLY DOZIER
The Associated Press
WASHINGTON -- El director de la CIA, León Panetta, y el jefe de los servicios de espionaje rusos, Mijail Fradkov, organizaron el canje de espías más grande desde la Guerra Fría en unos pocos días, según indicaron funcionarios estadounidenses.
Panetta ya había desarrollado una "relación sólida" con Fradkov, jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, lo que permitió a los dos ex adversarios alcanzar un acuerdo expedito.
Los altos funcionarios acordaron intercambiar a 10 agentes rusos arrestados en Estados Unidos por cuatro prisioneros condenados por Rusia bajo cargos de ser espías de Estados Unidos.
Las conversaciones, que llevaron al canje de espías el viernes en Viena poco después que el FBI arrestara a los agentes rusos en Estados Unidos, se desarrollaron con celeridad porque ambas partes querían una resolución rápida del caso para impedir que se empeñara el mejoramiento de las relaciones entre Washington y Moscú, indicó la fuente.
Otros funcionarios del gobierno estadounidense ayudaron a Panetta a negociar los aspectos diplomáticos del acuerdo, indicó el funcionario quien pidió no ser identificado.
La fuente agregó que la CIA y el FBI "básicamente ya sabían todo sobre la red rusa cuando la destaparon". Señaló que aunque Estados Unidos hubiese podido mantener los cargos y mandar a los agentes a la cárcel por años, estaba claro que los 10 capturados eran más valiosos para un canje.
Como nunca penetraron al gobierno estadounidense, señaló el funcionario, no pudieron revelar información importante. El funcionario no quiso confirmar si alguien de la red alguna vez tuvo acceso a información confidencial.
Los sospechosos se declararon culpables del cargo menos grave que pesaba en su contra: el ser un agente extranjero no registrado.
El funcionario indicó que el canje debería ayudar a remover un factor "irritante" que podría haber sido un obstáculo en las relaciones ruso-estadounidenses.
Un ex analista de la CIA y veterano con más de 50 años en al agencia, Charlie Allen, dijo que está claro que Moscú y la Casa Blanca no querían que el espectáculo de un juicio contra 10 "ilegales" afectara las nuevas relaciones entre los dos países, luego de años de tensiones.
El saldo positivo para la inteligencia estadounidense, señaló, es que el acuerdo envía el mensaje que Estados Unidos traerá del "frío real de las prisiones rusas... a individuos que no podemos abandonar jamás". Allen hace referencia al libro "The Spy Who Came in from the Cold", una novela de John Le Carre de 1963 sobre el espionaje durante la Guerra Fría.
Allen dijo que el programa de reubicación de la CIA para ese tipo de espías "es bastante bueno. Alguna vez fue horrible". No dio más detalles.
"Eso no significa que las actividades de inteligencia disminuirán en alguno de los lados, y no significa que los rusos dejarán de úsar a 'ilegales'", dijo el jueves luego de una gala de recaudación de fondos en honor de los caídos de la CIA.
"Los ilegales son parte del ADN de los servicios rusos y, te aseguro, el Servicio de Inteligencia continuará" usándolos.
