Sin brillo y sin goles, brasileños lamentan el empate

EFE
Río de Janeiro, 25 jun (EFE).- Miles de brasileños volvieron a agolparse hoy ante televisores y pantallas gigantes para seguir el partido entre Portugal y Brasil, el último de la primera fase, que acabó sin goles y sin demasiado lucimiento por parte de los jugadores de ambos equipos.
En el Fan Fest Río, recinto desde donde se retransmiten todos los partidos del Mundial en una pantalla gigante en la playa de Copacabana de Río de Janeiro, miles de aficionados brasileños siguieron el juego de la Canarinha, esperando un gol que nunca llegó.
Una vez más, la ola 'verde-amarela' había teñido camisetas, pelucas, banderas, inflables e incluso las caras de muchos seguidores, que se habían pintado el rostro con los colores de la bandera brasileña.
Los turistas y brasileños que decidieron ver el juego desde la arena de la playa aguantaron noventa minutos bajo un sol de justicia para ver el partido, pero no tuvieron muchas oportunidades para aplaudir la actuación de los jugadores.
Entre los disfraces y todo tipo de artilugios con los que los brasileños animaban a la Canarinha en la playa de Copacabana destacó un impactante doble de Michael Jackson, quien, un año después de la muerte del Rey del Pop, rindió homenaje al cantante, eso sí, con una bandera de Brasil colgada a la espalda.
Los aficionados se lamentaron mucho y festejaron pocas veces a la selección de Dunga durante el partido, aunque cuando el árbitro tocó el silbato los brasileños dieron rienda suelta a su alegría y celebraron el pase a octavos, aunque ya estuviera garantizado desde la semana pasada.
A diferencia de los dos primeros partidos de la fase clasificatoria, que se disputaron a las 15.30, hora brasileña, el partido ante Portugal comenzó a las 11.00, por lo que muchos brasileños no trabajaron durante la mañana y libraron el resto del día, como si se tratase de un festivo.
En las calles de las principales ciudades del país, como Río de Janeiro, Brasilia y São Paulo, el ambiente en las calles antes del partido era fantasmagórico, con tiendas y comercios cerrados y nada de tráfico por las vías públicas.
Según un estudio publicado antes de empezar el Mundial, un tercio de las empresas brasileñas había decidido liberar a sus empleados durante los días que Brasil disputaba el Mundial, al menos en horario de partido.
Del mismo modo, el Gobierno brasileño estableció horarios especiales para los funcionarios públicos y los organismos estatales para que pudieran seguir los partidos de la selección 'verde-amarela'.
Durante el encuentro de hoy, la cotización del real brasileño frente al dólar se interrumpió, aunque los negocios de la divisa fueron reanudados tras el pitido final.