La Costa Norte Radio

Mandela: el gestor de la nueva Sudáfrica

lfsanchez@elnuevoherald.com

Este ha sido un Mundial agridulce para Mandela, quien por un lado ha sido uno de los grandes impulsores del evento y por otro sufrió, un día antes que se diera el primer balonazo, la muerte de su bisnieta en un accidente de tráfico.

Pero Mandela, sin duda, está en todas partes.

Hoy, blancos y negros coinciden en señalar que el legado principal de Nelson Mandela para la humanidad es haber combatido el odio para unir a Sudáfrica después del racismo, en una actitud que lo iguala con Mahatma Ghandi y Martin Luther King.

Es tan enorme el impacto de Mandela, que el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, hace unos meses advirtió que si el legendario héroe moría antes del inicio del Mundial de Sudáfrica 2010 pondría en peligro la realización de la Copa.

"Mandela es un factor de unión'', afirmó entonces Blatter. "Con él todo está en orden, porque es muy grande su influencia en los demás''.

Para bien de todos, Mandela, con 91 años de edad, continúa vivo y ejerciendo su influencia positiva.

Hubo, sin embargo, un golpe inesperado.

Su nieta Zenani, de 13 años, perdió la vida un día antes de la ceremonia inaugural del primer Mundial en suelo africano cuando salía de un concierto en el Soweto, la zona de población negra en Johanesburgo. El líder quedó tan abatido que dejó de asistir a las ceremonias que se habían preparado para la ocasión.

Todo el mundo rinde tributo a Mandela cuando llega a Sudáfrica. Los ídolos más famosos, Pele, Diego Maradona, Cristiano Ronaldo, David Beckham y John Travolta apenas ponen pie en este país de 49 millones de habitantes se acercan a visitarlo para expresarle su respeto.

"Mandela es un hombre sin odio en su corazón, es como un padre grande que acoge a todos en sus brazos'', comentó Sandra Mhaga, de 38 años, empleada de un restaurante en Sandton, la zona elegante de Johanesburgo. "Incluso cuando tomó el poder no buscó la revancha contra la gente del apartheid que lo había maltratado. En su gobierno había trabajo, optimismo y no como ahora en la administración de Jacob Zuma en que las cosas se han puesto mal y no parece encontrarse solución''.

También se le atribuye a Mandela el haber pavimentado un futuro con esperanzas para una nación dividida.

"Es un líder brillante, que realmente cambio y corrigió el curso de nuestra historia'', comentó Jannie van Niekerk, gerente de hotel y descendiente de cuatro generaciones de holandeses en Sudáfrica. "Hace 16 años que ocurrió el cambio, y Mandela extirpó el odio de nuestra sociedad, acabó con el rencor entre blancos y negros''.

Van Niekerk afirmó que gracias a Mandela ocurrió lo imposible en Sudáfrica.

"Ahora hacemos negocios juntos y tomamos un trago juntos, sin importar el color de la piel'', aseguró Van Niekerk. "Mandela puso sobre la superficie lo equivocada que estaba nuestra sociedad al discriminar a negros, indios y gente de color. Es cierto que ahora no se casan blancos y negros, pero si van al colegio juntos y también juntos realizan todo tipo de actividades. La integración social tomará más tiempo, como ocurre en Estados Unidos''.

El 11 de febrero de 1991, Mandela fue liberado después de cumplir 27 años de presión en Robben Island por luchar contra el apartheid. Había sido condenado a cadena perpetua.

La forma como llevó su cruz, sin espíritu de desquite y, por el contrario, adoptando el estilo de Ghandi y Luther King lo convirtieron en el hombre necesario para apagar ese barril de pólvora que era Sudáfrica.

En 1994 se realizaron las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica, y Mandela ganó las elecciones ampliamente. Desde entonces creció su estatura. Resistió la intensa presión revanchista de la amplia mayoría negra que había sufrido la opresión del apartheid desde que se oficializó en 1948 y duró hasta 1990 con la liberación de Mandela, abogado de profesión.

No cedió a los reclamos de desquite que le exigían sus partidarios. Por el contrario, adoptó como bandera la reconciliación pues advirtió que su país dividido no iba a ninguna parte.

El Mundial del 2010 sólo ha servido para ver de cerca el alcance que puede tener un hombre en la humanidad. En Sudáfrica todos el rinden pleitecía y reverencia. Saben que en un continente como Africa, tan proclive a la proliferación de dictadores que destruyen los países y los convierten en feudos para su propio provecho, surgió un personaje excepcional que encausó a la nación.

Por eso ahora, pese a los inmensos problemas que hay en el país --crimen, SIDA y desempleo-- las esperanzas están vivas gracias a Mandela, quien exhibió los atributos de un verdadero conductor. La gente lo adora hoy, porque sabe de su tolerancia, paciencia y ecuanimidad para echarle agua a la pólvora cuando la situación se encuentra a punto de estallar.

"Es un buen hombre, valiente y nos ayudó a todos'', afirmó sencillamente Constance Kekana, de 33 años, empleada de limpieza de un hotel local. "¡Qué más puedo decir!''

Facilitado por Blogger