¡El embuste de Santiago Matías!
La semana pasada el amigo Santiago Matías hizo público un movimiento político llamado “La Primera Primero”, que busca la nominación presidencial de Margarita Cedeño de Fernández, esposa del presidente dominicano, Leonel Fernández.
A Matías hay que reconocerle todo el derecho que le asiste para promover a quien mejor le parezca para dirigir el país. El mismo derecho que tiene para nominarse él mismo como diputado en el exterior por el Partido Reformista Social Cristiano, o por quien le dé la gana.
Pero, al igual que a Matías, a cada uno de los dominicanos nos asiste el mismo derecho para exponer nuestra humilde opinión sobre lo que políticamente piensen los demás. Por ejemplo, en el documento hecho público, Matías dijo que “el movimiento… refleja el sentir de la comunidad criolla residente en el exterior, que entiende que la doctora Cedeño es la candidata que representa la continuidad del progreso en la República Dominicana”. Tengo que decirlo con franqueza: No es cierto eso que dice Matías de que su movimiento “refleja el sentir de la comunidad dominicana en el exterior”.
No Matías, ese movimiento podría ser el sentir suyo y el de un par más de” busca-moros”, pero de ninguna manera de la “comunidad dominicana en el exterior”.
Si usted no lo sabía, se lo digo aquí: Un considerable y significativo porcentaje en la comunidad dominicana en el exterior está muy consciente de lo que está pasando en su país. Y déjeme decirle que Margarita Cedeño de Fernández no pasa de ser una indolente y abusiva usadora de los recursos del Estado que anda por ahí repartiendo migajas, burlándose de la miseria y necesidades de los mismos infelices que de alguna forma ha conseguido mantener y crear el gobierno del que ella es parte importante en eso de traficar con el hambre y truncar esperanza de las mayorías dominicanas.
Matías, diga lo que usted quiera, pero, por favor, dígalo a nombre suyo y el par de pelafustanes que pueda tener a su lado, pero no en nombre de esta laboriosa comunidad. ¡Porque ese embuste, no es verdad, ni nadie se lo va a creer! Recuerde, hay un buen trecho entre la obra de Eva Perón y la emulación de los simuladores.
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