EEUU identificó a posibles espías en el Mariel

Contenido Relacionado
Por JUAN O. TAMAYO
jtamayo@elnuevoherald.com
En el momento en que el torrente de refugiados del Mariel inundaba la Florida, agentes del FBI, la CIA y la policía, ayudados por exiliados cubanos, hicieron apresurados esfuerzos para detectar a los espías, los desertores de alto nivel, los criminales y las personas con problemas mentales.
Los funcionarios involucrados en ese esfuerzo poco conocido admiten que el proceso era muy a menudo caótico porque se trataba de muchas personas que llegaban demasiado rápido.
"Era como administrar un Burger King'', comentó el agente retirado del FBI George Kiszynski, quien participó en el esfuerzo.
No obstante, durante el éxodo del Mariel hace 30 años, y en los meses que siguieron, los agentes y sus jefes en las oficinas centrales consiguieron una serie de valiosas pistas de inteligencia.
Entre 20 y 30 refugiados del Mariel fueron identificados como posibles espías cubanos, dijo un ex alto oficial de contrainteligencia de Estados Unidos que se ocupó de parte del asunto. No quiso dar más detalles y pidió conservar el anonimato porque no estaba autorizado a hablar sobre el tema.
Otros que participaron en la investigación reportaron haber detectado a dos ex oficiales del ejército cubano que aseguraban haber manipulado armas químicas en Cuba, así como a uno de los traductores de Fidel Castro.
Un oficial retirado del Ejército de EEUU dijo que las entrevistas a recién llegados que habían servido en las fuerzas armadas cubanas permitieron al Pentágono elaborar su primera lista de las unidades militares de la isla y su ubicación.
Irónicamente, media docena de cubanos que declararon voluntariamente al FBI que les habían permitido salir por el Mariel sólo si prometían trabajar para la inteligencia de La Habana a su llegada a la Florida, acabaron siendo sospechosos de posibles intentos de infiltrarse en el FBI, según funcionarios.
No todos los detectados por los investigadores eran gente importante. Un angolano que había estado preso en La Habana fue descubierto haciéndose pasar por cubano, dijo Sergio Piñón, un agente retirado del Departamento de Policía de la Florida.
Aunque los cuatro ex investigadores entrevistados por El Nuevo Herald no pudieron dar una descripción general del proceso, recordaron su trabajo en dos puntos críticos: Cayo Hueso y el centro de recepción en la sede de la Miami Youth Fair (Feria de la Juventud de Miami).
En la Feria, los recién llegados iban primero a una línea de mesas en las que habían unos 20 agentes del FBI y la CIA además de policías estatales, condales y municipales, explicó Piñón, mientras exiliados voluntarios observaban la muchedumbre en busca de gente importante.
Los criminales y los enfermos mentales se podían detectar muchas veces gracias a su cabello corto, tatuajes y comportamiento, recordó.
Pero el esfuerzo inicial de detectar a otros de más interés no tomó más allá de unas cuantos trucos.
"Teníamos un montón de expedientes falsos y los mirábamos como si lo supiéramos todo sobre la persona que estábamos entrevistando. Como en Cuba el gobierno lo sabía todo, ellos se creían realmente que nosotros también lo sabíamos todo'', añadió.
Los hombres solteros, y todo el que admitiera haber trabajado para la Seguridad del Estado, fueron sometidos a un escrutinio especial. Los expedientes de todos los sospechosos se enviaban a la unidad de contrainteligencia del FBI en Miami, agregó.
