Dolor en el pecho, ¿sinónimo de infarto?

By COLOMBIA PAEZ
Especial/El Nuevo Herald
En la madrugada, un persistente dolor en el pecho despertó al joven estudiante de college, que desde hacía un par de días venía presentando fiebre y síntomas extraños. Su médico lo había enviado a casa diciendo que se trataba de un virus. Unas horas más tarde, el joven se hallaba en la sala de cuidados intensivos bajo medicamentos y conectado a un respirador artificial.
El dolor en el pecho se extendió hacia el brazo izquierdo y, luego, a la nuca, mientras que la fiebre, en vez de ceder, iba en aumento. En la sala de emergencias los médicos de turno dijeron que una demora de un par de horas más en llevarlo le hubiera significado la muerte.
De acuerdo con investigadores de Harvard, en su última edición del Harvard Heart Letter, el dolor en el pecho es algo que no se debe tomar a la ligera, hay que aprender a identificarlo y a diferenciarlo de otra molestia, puesto que de los más de seis millones de personas que acudieron a emergencias por dolor en el pecho en el último año, el 20 por ciento estaba experimentando un ataque al corazón o un episodio de angina inestable: un signo de que un ataque al corazón puede venir en camino. Este fue el caso del estudiante en mención.
Los investigadores añaden que hay otro pequeño porcentaje que tuvo embolismo pulmonar --un coágulo de sangre en los pulmones-- o disección de la aorta --una especie de rasgado en la capa interna de esa importante arteria--, dos condiciones que causan también dolor en el pecho y constituyen amenaza de muerte.
Otro porcentaje de los seis millones mencionados con dolor en el pecho experimentaron angina regular, que ocurre cuando parte del corazón no está recibiendo la cantidad necesaria de sangre oxigenada durante periodos de actividad física extenuante, o que ha sido sometido a fuerte estrés emocional.
El dolor en el pecho, resaltan los investigadores, puede originarse por decenas de condiciones distintas al ataque al corazón y van desde pancreatitis a neumonía, pasando por un ataque de pánico.
El problema se complica porque los ataques los experimentan las personas de diferentes maneras y no los reconocen como signo de un posible ataque. Algunos tienen el clásico dolor en el pecho que se usa tanto en las películas para indicar un infarto, mientras que otros tienen dolor en la quijada o en la espalda. Otros presentan dificultad para respirar, extrema fatiga o náusea. Si a estos síntomas se añade presión en el pecho acompañado de un sudor frío y mareo; o se presenta una sensación de presión, compresión y ardor, no hay duda de las señales.
Una franja de la población que aguanta los dolores, enfatiza la doctora María Canossa-Terris, directora médica del Florida Heart Research Institute, es la hispana femenina. ``Somos cuidadoras y nos olvidamos de nosotras mismas. A veces le buscamos la vuelta a la rueda y olvidamos las cosas más simples sobre las que podemos actuar, como es educarnos y diferenciar lo que sería el indicio de un ataque al corazón'', señala.
Los tradicionales factores de riesgo que pueden indicar enfermedad cardiovascular son hipertensión, diabetes, colesterol elevado, hábito de fumar, falta de ejercicio y sobrepeso.www.elnuevoherald.com
