Rostros y rutas del arte cubano en la fotografía de Carlos Manuel Cárdenes
By SARAH MORENO
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Como guardianes a las puertas del salón de la Torre de la Libertad donde se exhibe Faces, 100 Cuban Artists, aparecen las imágenes en blanco y negro de Enrique Gay García y Tony López, dos veteranos artistas cubanos que tienen estudios vecinos en la calle 36 del noroeste de Miami. Precisamente por su experiencia, que se renueva cada día con más de ocho horas de trabajo en el taller, los eligió el fotógrafo Carlos Manuel Cárdenes (La Habana, 1946) para presidir un proyecto fotográfico que capta a 102 artistas visuales cubanos junto a su obra.
``Gay García fue mi mejor modelo; como escultor sabe cuándo y cómo moverse, además le pone mucha fuerza a la mirada'', comenta Cárdenes, que lo muestra apoyado en su bastón, en una postura majestuosa, y a punto de lanzar una bocanada de humo sabio.
Hace dos años, con la propuesta de fotografiar a Gustavo Acosta, comenzó el proceso, que tomó impulso cuando cada artista le recomendaba a otro colega. Así, Faces consigue abarcar varias generaciones, desde maestros como Rafael Soriano, hasta los más jóvenes, educados en Estados Unidos, que hoy toman las galerías de Wynwood.
``No discriminé a nadie; me daban nombres de artistas cubanos que estaban trabajando en su oficio y los retrataba'', cuenta el fotógrafo, que no se guió por patrones establecidos por la crítica ni por el mercado.
Cárdenes se propuso relacionar a cada artista con su obra y captar sus intereses, los medios o las tendencias que prefieren. Así, un creador como Jorge Pantoja, que se inclina por el minimalismo, aparece sobre el fondo limpio de las paredes de su apartamento, y como única compañía visual, las losas del piso. En el cementerio de Flagler, y vestido de uniforme militar, Juan-Si --``un performer''-- saluda el lente de Cárdenes, mientras en el fondo pasa un cortejo fúnebre.
``Cuando vi llegar el entierro, le dije a Juan Sí, `¡Atención!', él saludó y, al pasar el carro, lo retraté. Esto es lo que en fotografía se conoce como `el momento decisivo' '', explica Cárdenes, que considera la fotografía como ``un medio de comunicación y una necesidad porque soy muy callado y me expreso a través de ella''.
Para el artista, que estudió Fotografía en la década de 1970 en Miami Photography College mientras trabajaba como mecánico en la aerolínea Eastern Airlines, su formación visual comenzó en los años 1950 en La Habana. Entonces Cárdenes era un niño actor que compartía escenas con estrellas de la televisión cubana.
``Me ponían maquillaje y me sentaban a esperar . Yo observaba cómo trabajaba el equipo --los carpinteros, los electricistas-- y me quedaba fascinado con la iluminación y el set'', recuerda, destacando que el secreto de la fotografía es ``visualizar la foto antes de sacar el equipo de la cámara''.
``Mi composición se hace en la cámara, no en el cuarto oscuro ni en la computadora'', comenta señalando la fotografía de Héctor Molné, en la que el trazo del ojo del sujeto del cuadro junto al pintor sigue la curva que dibuja su perfil.
