Fuentes AP: Pastel de cumpleaños aguardaba a atacante suicida
WASHINGTON (AP) - Los agentes de la CIA en Afganistán estaban tan ávidos de conocer al espía que creían que les ayudaría a penetrar en la conducción de al-Qaida que hasta le prepararon una fiesta de cumpleaños para su visita en diciembre, con todo y pastel, dijeron agentes en actividad y retirados.
Sin embargo, antes de que pudieran comenzar a interrogar en una base afgana al supuesto tesoro de información, éste detonó una bomba que lo mató a él mismo junto con siete agentes de la CIA en uno de los ataques más sangrientos jamás sufridos por la agencia de espionaje.
Humam Jalil Abu-Mulal al-Balawi, un médico de 36 años reclutado recientemente por la inteligencia jordana, era en realidad un doble agente.
La historia del pastel de cumpleaños en el ataque del 30 de diciembre de 2009 es la prueba más reciente de que los agentes de la CIA en la base afgana confiaban en el jordano y querían construir una buena relación con él.
Fue confirmada por agentes retirados y en actividad informados del caso, que hablaron con The Associated Press bajo la condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar del hecho.
El ataque, además de debilitar las operaciones de inteligencia estadounidenses, provocó una polémica en el mundo de los servicios secretos, acerca de si la CIA era demasiado complaciente con su propia seguridad.
El director de la CIA Leon Panetta rechaza la mera idea de que la falta de seguridad fue la culpable del ataque, pero no está claro por qué al-Balawi estaba rodeado de tal número de agentes cuando detonó su bomba.
No es inusual que agentes jerárquicos de la CIA festejen el cumpleaños de un espía o le ofrezcan algún obsequio, dijeron agentes retirados. Es una manera de aligerar la tensión y distender los ánimos, además de decirle al espía que su información es importante.
"Sin embargo, lo normal es hacerlo una vez que se ha establecido una buena relación", dijo el ex agente de la CIA y el Consejo Nacional de Seguridad Bruce Riedel, quien no estaba al tanto de los planes de la CIA para al-Balawi. "No es algo que se hace en el primer encuentro".
Tales festejos suelen ser reuniones discretas a las que asisten uno o dos agentes. En este caso, eran muchos los presentes. La bomba dejó siete muertos y seis heridos.
En una entrevista difundida póstumamente, al-Balawi dijo que sabía de antemano que lo esperaba "todo un equipo de la CIA". Su plan era secuestrar o matar a su contacto jordano, pero la oportunidad de eliminar a agentes de la CIA era demasiado tentadora.
"Habíamos hecho planes, pero obtuvimos un regalo mayor, un regaló de Alá, que con su acompañamiento nos dio una presa valiosa: norteamericanos y de la CIA"; dijo al-Balawi. "Entonces tuve la certeza de que la mejor manera de darle una lección a la inteligencia jordana y la CIA era con el cinturón del martirio".
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