Un error dirigido por Dios.
Corría el año 1979. Viktor Kilmenko, cantante finlandés de origen ruso, acababa de convertirse a la fe cristiana. Como ya no quería interpretar sus canciones livianas, renunció a todos sus contratos con la televisión y con los cabarets. ¿Pero qué hacer para ganar su propio sustento y el de los suyos?Suplicó al Señor que se lo mostrara. Una noche Viktor descubrió en la primera página de un libro pequeño la referencia de un versículo. Lo buscó en su Biblia y leyó: “Debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. Entonces comprendió cual era el llamado de Dios: debía consagrar su vida a sus compatriotas en la antigua Unión Soviética.
Cuando se despertó la mañana siguiente, quiso volver a leer el versículo que lo había interpelado. Lo buscó en la Biblia pero no era más el mismo texto: ayer se trataba de dar su vida por sus hermanos, y ahora el texto hablaba del amor de Dios, quien dio a su Hijo por el mundo. Después de varias comprobaciones, Viktor comprendió su error: confundió el evangelio de Juan con la primera epístola del mismo apóstol.
Pero a través de ese error se dio cuenta de que Dios le hablaba. Así, respondiendo al llamado del Señor; Viktor pudo anunciar el Evangelio por la radio a favor de aquello que entonces no tenían libertad religiosa.
“Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. 1 Juan 3:16
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