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Obama ofrece 100 millones de dólares en ayuda a Haití.


WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha anunciado el jueves que dará 100 millones de dólares (69 millones de euros) en ayuda de forma inmediata para tratar de paliar los efectos del fuerte terremoto que sacudió la capital de Haití el marte pasado y que pudo dejar decenas de miles de muertos.

Acompañado por varios miembros de su administración, el presidente estadounidense ha prometido a los haitianos "que mucha más ayuda va en camino" y ha confirmado que el primer contingente de equipos médicos y de rescate ya han llegado a Puerto Príncipe.

En una de las operaciones de ayuda para desastres más grandes de la historia de Estados Unidos, Obama ha confirmado el envío de una unidad de Marines, un portaviones y un hospital naval, poco después de los anuncios del envío de 300 miembros de personal médico y 3.500 soldados para ayudar en las operaciones de ayuda y seguridad.

"No los abandonaremos, no los olvidaremos", ha asegurado Obama en su anuncio televisado. A la ayuda estadounidense se suma también la de 100 millones de dólares que ha puesto de forma inmediata el Fondo Monetario Internacional para la reconstrucción de la capital.

Las autoridades haitianas temen que decenas de miles de personas hayan muerto sepultadas bajo los escombros de los cientos de edificios -viviendas, escuelas y hospitales- que se vinieron abajo como castillos de naipes en Puerto Príncipe, azotadas por el terremoto que asoló Haití el martes por la noche y que ya se considera el más destructivo de los últimos 200 años en la isla caribeña.

La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, ha señalado a la cadena NBC que hay "decenas de miles de muertos y que miles de edificios se han derrumbado". Clinton, además, ha anunciado que la administración Obama ofrecerá ayuda a Haití "a largo plazo".

Poco después, fuentes del Ejército estadounidense han anunciado que ese país enviará hasta 3.500 soldados de la 82 División Aerotransportada de ese cuerpo para colaborar en labores de ayuda y seguridad. Estos se unirán a las fuerzas que anunció ayer el Pentágono de un portaviones y tres barcos anfibios, uno de ellos capaz de transportar hasta 2.000 Marines.

Búsqueda de supervivientes

Mientras prosigue a duras penas la búsqueda de supervivientes en una de las naciones con menos recursos del planeta, una multitud desorientada se ha apoderado de las calles, sumidas en el caos, de la capital haitiana. Muchos son los que, presos del pánico y de la histeria, piden a gritos la llegada de ayuda internacional para socorrer a las víctimas atrapadas entre las ruinas de una ciudad donde viven cuatro de los diez millones de haitianos y que desde el martes tiene un aspecto fantasmagórico.

Un joven haitiano ha suplicado en inglés a un reportero de Reuters: "Está muriendo muchísima gente. Necesitamos ayuda internacional... no hay servicios de emergencia, no hay comida, no hay teléfono, no hay agua, no hay nada". Los cadáveres han empezado a llenar las calles de Puerto Príncipe, lo que también hace temer la irrupción de enfermedades y epidemias. Cada pocos metros, en cada recodo, aparecen grupos de cadáveres amontonados. Algunos yacen tendidos en una esquina y otros muchos son depositados en grandes camiones con destino al cementerio.

Los que sobrevivieron a los temblores tampoco están a salvo, puesto que Puerto Príncipe sigue sufriendo sacudidas, aunque de menor intensidad que los cuatro temblores que instalaron el caos y la muerte en la rutina de esta ciudad. Miles de personas se afanan en rescatar supervivientes pero también en sacar a la superficie los cadáveres. La mayoría sólo cuenta con sus manos desnudas para llegar hasta los atrapados, por lo que la posibilidad de rescatar a personas con vida disminuye a gran velocidad a cada minuto que pasa.

Junto al polvo, enseguida ha aflorado de las entrañas de la urbe una lacerante letanía de gritos de dolor y desesperación. "Por favor, sáquenme de aquí, me muero. Tengo a dos niños conmigo", gritaba una mujer desesperada bajo los escombros de un jardín de infancia en la zona de Canape-Vert de la capital, según pudo escuchar un periodista de Reuters.

Al caer la noche, los gritos se convirtieron en muchos casos en cantos y rezos, según coinciden varios testimonios. "Un sonido conmovedor en el medio de una tragedia horrible", según escribía Troy Livesay, un bloguero que vive en la capital haitiana. "Se escuchan por las calles oraciones de agradecimiento de los que han sobrevivido", decía Riccardo Conti, delegado en Haití del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Préval: "Es inimaginable"

A falta de cifras fiables sobre el número de víctimas, el presidente de Haití, René Préval, en sus primeras declaraciones después de la catástrofe, ha dicho: "Por ahora, he escuchado que son 50.000 los muertos... quizá sólo 30.000", ha dicho sin precisar qué organismo o ONG le ha brindado esos cálculos. "Es inimaginable. Hay que verlo para creerlo", ha añadido durante una entrevista con el periódico estadounidense Miami Herald. "El Parlamento se ha derrumbado, también la oficina de impuestos. La misma suerte han corrido hospitales y escuelas", ha dicho.

El primer ministro, Jean Max Bellerive, ha cifrado "en más de 100.000" los fallecidos a causa del terremoto. El baile de cifras es un reflejo del caos que vive el país, 24 horas después de la catástrofe que ha sumido a Haití en la desesperación. La Cruz Roja, a falta de cifras oficiales, calcula en más de tres millones los damnificados.

Haití, incomunicada

El hundimiento de las infraestructuras de telecomunicación hacía ayer casi imposible comunicar con Haití, tanto por teléfonos fijos cómo por móviles. Organizaciones no gubernamentales y cancillerías de medio mundo lograron a duras penas contactar con su personal en Haití y declinaban facilitar el contacto a los medios para no atascar las líneas y salvaguardar la preciosa carga de las baterías de móviles y ordenadores. El fallo de las telecomunicaciones contribuyó a agravar el desastre de las ya de por sí escasas estructuras de sanidad del país caribeño.

Pilar Palomino, delegada de Cruz Roja Española en Haití y República Dominicana, describía en conversación telefónica desde Santo Domingo algunos rasgos de la dramática situación haitiana. "Las carreteras están en pésimo estado y estamos esperando a que nos den indicaciones para salir con un convoy hacia allá", dijo Palomino.

"Nos dicen que gran parte de los hospitales están derrumbados o inutilizables, y que los pocos abiertos han tenido que cerrar sus puertas ante la presión insostenible de la gente que quería atención para sí o sus familiares. Cerraron puertas para poder atender con un mínimo de calma a los heridos que ya estaban dentro. La red de acueductos se ha derrumbado. También nos relatan algunas escenas de pillajes y robos. La gente deambula por las calles sin saber adónde ir. De momento no nos consta que haya grandes aglomeraciones de personas, la gente está desperdigada y se suele quedar cerca de sus casas. Hay mucha tensión en las calles".
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