Se cumplió el pasdo 19 de diciembre el 44 aniversario de lo que la historia registra como “La Batalla del Matún, en la que cientos de tropas militares, con el apoyo logístico de las fuerzas invasoras, trataron en vano de aniquilar el reducido grupo de militares constitucionalistas encabezados por el coronel Caamaño Deñó, que habían viajado desde Santo Domingo hasta aquí para rendir homenaje al ideólogo del movimiento constitucionalista Rafael Tomás Fernández Domínguez, muerto el 19 de mayo de 1965. Utilizando aviones, tanques, morteros y una amplia gama de fusileria las tropas regulares que intentaron asaltar el Hotel Matún, tuvieron que replegarse en varias ocasiones, con un alto número de bajas, entre heridos y muertos, ante la heroica resistencia de los que, sabiendo que se jugaban la vida, los mantuvieron a raya por más de 9 horas en recios combates.
Claudio Caamaño Grullón, uno de los hombres encargados de la seguridad del grupo, cuenta que desde que llegaron a Santiago aquel día, sintieron que algo extraño movía sus hilos infernales. “Concluida la misa en la Iglesia de La Altagracia, marchamos al cementerio a llevar una ofrenda floral a la tumba de Fernández Domínguez y estando allí nos dispararon desde la azotea de unos edificios continuos”, expone Claudio.
Y agrega que de inmediato la seguridad logró capturar a los agresores despojándoles de dos fusiles. “Ya en el Hotel Matún, cuando nos preparábamos para recibir a decenas de personas, sobre todo muchos niños, que acudían con sus padres a saludar al coronel Caamaño, empezó a materializarse el cerco de las instalaciones y de inmediato se inició el asalto”.
Al caer la tarde, con tres bajas, la del coronel Juan Maria Lora Fernández, un sargento escolta y un civil que visitaba el centro hotelero, y cuando los constitucionalistas se aprestaban a romper el cerco e internarse en la ciudad para continuar mejores condiciones de lucha, aprovechando la oscuridad de la noche que se acercaba, llegaron en helicópteros los soldados de la ocupación para poner fin al enfrentamiento. “Habían rastreado las comunicaciones de los constitucionalistas y percatados de sus planes se vieron obligados a dejar de lado sus aviesos propósitos de exterminio de aquel puñado de hombres que ostentaba el más elevado orgullo patrio de dignidad y decoro.
Asi concluyó un doloroso episodio de nuestra vida republicana que tuvo en un tris de volver a desencadenar la guerra fraticida entre hermanos, azuzados por el odio y la maledicencia provocada por la guerra fría entre dos imperios.